Taxistas exigen tener voz en regulación de apps

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Por: Luis Alberto Luna Ramírez
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  • Grupo de taxistas del G10 con 1,800 agremiados, denuncia caída del 50% en sus ingresos por conductores de plataformas sin regulación

El debate sobre la regulación de las aplicaciones de transporte privado en Veracruz tiene un actor que no quiere ser ignorado: los taxistas organizados. Javier Contreras, presidente de la Alianza Bicentenario 1810-2010 y líder del G10, alzó la voz para exigir que su gremio sea incluido formalmente en cualquier negociación o mesa de trabajo donde se decida el futuro de plataformas como Uber o similares que operan en el estado.

La demanda es concreta y sin rodeos: que los taxistas estén sentados en la mesa, no esperando afuera los resultados. Según Contreras, la historia de los últimos años les ha enseñado que cuando no participan en las decisiones, siempre salen perdiendo.

"Sexenio con sexenio nos han dejado siempre igual y no hacen nada y nos dejan peor. Ahorita estamos buscando la forma de que se regularice todo lo que tenemos pendiente con todos los compañeros".

Javier Contreras, presidente de la Alianza Bicentenario 1810-2010

No es contra las apps, es contra la falta de reglas

Uno de los puntos más importantes que dejó en claro el dirigente taxista es que su movimiento no busca eliminar las plataformas digitales de transporte. La inconformidad tiene un blanco más específico: quienes prestan el servicio de transporte de pasajeros en vehículos particulares sin cumplir los mismos requisitos que los taxistas formales.

"No estamos en contra de las aplicaciones, estamos en contra de las personas que están prestando un servicio en coches particulares. Eso es nuestra inconformidad".

Javier Contreras, presidente de la Alianza Bicentenario 1810-2010

Contreras incluso reconoció que varios de sus propios agremiados ya utilizan aplicaciones para conseguir viajes, lo que muestra que la organización no tiene una postura retrógrada frente a la tecnología. El problema, insisten, es la asimetría en las obligaciones. Mientras un taxista formal debe cumplir con una larga lista de requisitos, cualquier persona con un automóvil particular puede descargarse una app y empezar a cobrar por transportar pasajeros sin mayor trámite.

"Nosotros pagamos seguro, pagamos la licencia tipo A, tenemos que estamos cambiando las unidades y ustedes se dan cuenta, hay muchas unidades que están nuevas. Ellos dicen que es un servicio privado, yo pregunto: ¿y el gobierno no regulariza sus servicios privados?".

Javier Contreras, presidente de la Alianza Bicentenario 1810-2010

Dos años de pérdidas: el golpe económico que nadie les ha resuelto

Los números que maneja la Alianza Bicentenario son contundentes. De acuerdo con Contreras, en los últimos dos años el trabajo de los taxistas agremiados ha caído aproximadamente a la mitad, una reducción directamente atribuida a la competencia de conductores que operan mediante aplicaciones sin contar con los permisos y requisitos que sí exige el transporte concesionado.

  • La agrupación representa a 1,800 personas, entre concesionarios y choferes.
  • La caída en el servicio se estima en un 50% en los últimos dos años.
  • La mayoría de los integrantes son choferes, no propietarios de concesión.
  • Varios de sus agremiados ya trabajan también con aplicaciones digitales.

Para los choferes que dependen del taxi como único sustento, esa reducción no es una estadística: es menos dinero para la renta, la comida y la familia. Por eso la urgencia de encontrar una salida negociada que ponga reglas claras para todos.

Ya tuvieron acercamiento con la gobernadora y funcionarios clave

La Alianza Bicentenario no llega a este momento sin antecedentes de diálogo con el gobierno estatal. Contreras confirmó que como parte del llamado G10 —una agrupación de organizaciones de taxistas— ya se sostuvieron pláticas con la gobernadora de Veracruz, con el secretario de Gobierno, con el secretario de Seguridad Pública y con el director de Transporte Público. Fueron, de hecho, de los primeros en sentarse a conversar.

Sin embargo, esos acercamientos no han derivado en acuerdos concretos ni en una fecha definida para una mesa formal donde se discuta la regulación de las plataformas. Eso es precisamente lo que ahora reclaman: pasar de las pláticas informales a un espacio oficial con voz y voto.

"Queremos estar en ese diálogo también nosotros para saber qué cosa es lo que se va a decir, cómo se van a conformar, qué es lo que se pide, qué es lo que se van a solicitar".

Javier Contreras, presidente de la Alianza Bicentenario 1810-2010

Lo que proponen: regulación, no prohibición

La postura de los taxistas de la Alianza Bicentenario no es radical. No piden que desaparezcan las aplicaciones ni que se expulse a los conductores que ya trabajan con ellas. Lo que exigen es que el gobierno estatal establezca reglas claras, que quienes presten servicios de transporte a través de plataformas cumplan requisitos similares a los que ya cumplen los taxistas formales, y que ninguna decisión al respecto se tome sin escuchar al gremio.

En palabras simples: las apps pueden quedarse, pero con reglas. Y esas reglas tienen que construirse con los taxistas adentro de la conversación, no como espectadores.

Por ahora, la Alianza Bicentenario espera que el gobierno del estado los convoque formalmente. La fecha de esa reunión todavía no existe, pero el gremio tiene claro que esta vez no piensa quedarse fuera.

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