Productores de piña de la comunidad La Víbora Norte, en el municipio de Tlalixcoyan, aseguran que atraviesan una de las peores crisis de los últimos años debido a la caída en las ventas y el desplome del precio de su producto, situación que ha provocado que hasta el 70 por ciento de la cosecha se eche a perder en los campos.
Rafael Parra, productor de piña de la zona, señaló que desde el año pasado comenzaron las pérdidas, pero en esta temporada la situación se agravó.
"Tenemos dos años padeciendo esto. No podemos sacar el producto al mercado y casi el 70 por ciento se nos está pudriendo. No recuperamos ni nuestro dinero, estamos en quiebra", lamentó.
Explicó que en 2025 registraron pérdidas cercanas al 50 por ciento de su producción y este año el porcentaje aumentó al 70 por ciento.
De acuerdo con el productor, este miércoles sostuvieron una reunión con la alcaldesa de Tlalixcoyan, Adriana Lagunes, con quien acordaron una nueva mesa de trabajo el próximo lunes a la 1 de la tarde.
Indicó que entre los compromisos planteados está buscar alternativas para comercializar la producción que aún se puede rescatar, además de gestionar apoyos con fertilizantes y otros insumos para los cultivos.
Rafael Parra comentó que desconocen la causa exacta de la caída en la demanda, aunque consideran que podría deberse a la importación de piña de otros lugares.
"Nuestro producto se iba a Puebla, Ciudad de México y Querétaro. Antes llegaban camiones todos los días a comprar aquí en La Víbora y Los Robles, pero ahora ya ni vienen", afirmó.
Las pérdidas económicas son millonarias para los productores. Explicó que una hectárea de piña cayena representa una inversión de entre 250 mil y 270 mil pesos. En condiciones normales produce de 35 a 40 toneladas, pero este año únicamente logró vender seis toneladas, ya que el resto se echó a perder por falta de compradores.
Ante la falta de ventas, algunos productores han tenido que salir directamente a ofrecer su mercancía en comunidades cercanas para recuperar al menos una parte de la inversión.
"Traigo una camioneta llena y voy a vender a Piedras Negras, en Tlalixcoyan. Me llevo 700 u 800 piñas y las vendo muy baratas para recuperar algo", dijo.
Mientras en mercados de Veracruz una piña puede venderse hasta en 40 pesos, los productores aseguran que actualmente ofrecen entre seis y siete piezas por 50 pesos. Recordó que hace tres años una piña de dos kilos se vendía en el campo en alrededor de 25 pesos, mientras que ahora apenas alcanza los cinco o seis pesos por pieza.
Rafael Parra hizo un llamado a la gobernadora Rocío Nahle, a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la alcaldesa Adriana Lagunes para que apoyen al sector.
Entre las principales solicitudes está la instalación de una empacadora en la comunidad de Los Robles o La Víbora, lo que permitiría conservar mejor la fruta y abrir nuevas oportunidades para comercializar la producción.
"Queremos que nos escuchen. Nosotros vivimos del campo y queremos seguir trabajando. Una empacadora nos ayudaría a sacar el producto y evitar que se siga perdiendo", concluyó.