El presidente de la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar, Javier Sánchez Chávez, reconoció que existe riesgo de nuevos cierres de ingenios si los precios del azúcar vuelven a caer, aunque aseguró que la nueva cuota de exportación hacia Estados Unidos da un respiro al sector.
La crisis que llevó al Ingenio San Pedro, en Lerdo de Tejada, Veracruz, a requerir la intervención del Gobierno, encendió nuevamente las alertas entre productores de caña de azúcar sobre la situación que enfrenta la agroindustria en México.
La pregunta ahora es si ese escenario podría repetirse en otros ingenios del país.
Para Javier Sánchez Chávez, presidente de la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar A.C., el riesgo existe, particularmente si los precios internacionales y nacionales vuelven a ubicarse en niveles que comprometan la rentabilidad de los productores y de la industria.
“Sí, hay un gran riesgo”, reconoció el dirigente cañero al ser cuestionado sobre la posibilidad de que continúen los cierres de ingenios.
Sin embargo, explicó que el panorama actual presenta un elemento que podría ayudar a contener la crisis: la nueva cuota de azúcar asignada para Estados Unidos.
Nueva cuota de azúcar da oxígeno al sector cañero
Sánchez Chávez señaló que el sector viene de atravesar dos ciclos de malos precios, periodo en el que, de acuerdo con sus estimaciones, los productores de caña del país acumularon pérdidas por alrededor de 36 mil millones de pesos.
La situación provocó una reducción en la actividad y también el abandono de algunos productores, particularmente entre quienes recientemente habían comenzado a dedicarse al cultivo de caña.
El dirigente consideró que la nueva cuota hacia Estados Unidos representa una oportunidad para mejorar las condiciones durante la próxima zafra.
“Nos da una luz al final del túnel”, expresó.
De acuerdo con el dirigente, productores y autoridades federales también buscan gestionar un incremento de la cuota estadounidense, por lo que existe expectativa de que las condiciones comerciales puedan mejorar.
Para la próxima temporada, el sector cañero trabaja con un primer estimado de aproximadamente 5.3 millones de toneladas de azúcar.
Sánchez Chávez aclaró que se trata de una primera proyección y que las cifras podrán precisarse conforme avance la cosecha, particularmente con el segundo y tercer estimado.
La zafra comenzará alrededor de diciembre y, dependiendo de cada región, podría extenderse hasta mayo o junio.
El resultado será determinante para conocer qué tan fuerte será la recuperación de la agroindustria después de los ciclos complicados que ha enfrentado.
Otro de los problemas que preocupa al sector es la disminución de la superficie destinada al cultivo de caña.
El presidente de la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar explicó que en la zafra de 2021 se cosecharon alrededor de 804 mil hectáreas, mientras que actualmente la superficie ronda las 740 mil hectáreas.
La reducción, explicó, está relacionada con distintos factores.
Uno de ellos es el abandono de la actividad por parte de productores. Otro es el cambio de uso de suelo provocado por el crecimiento de las zonas urbanas.
A esto se suma el relevo generacional.
Sánchez Chávez reconoció que cada vez es más común que los hijos y nietos de productores opten por otras actividades laborales, incluyendo la migración hacia Estados Unidos.
Aunque aseguró que este fenómeno ocurre en menor proporción que en otros momentos, advirtió que representa un problema para la continuidad de la producción agrícola.
“Estamos quedando los puros cañeros ya grandes”, señaló.
El dirigente explicó que muchos productores continúan trabajando la tierra mientras pueden, pero existe preocupación por quién tomará el relevo cuando las actuales generaciones de productores ya no puedan hacerlo.
Por ello, hizo un llamado a los jóvenes que todavía participan en la actividad para que no abandonen el cultivo de caña, al considerar que la agroindustria genera empleos y derrama económica en los municipios productores.