A cuatro meses del desbordamiento del río que inundó zonas bajas del municipio, familias damnificadas continúan con labores de limpieza, sin servicios básicos y sin información oficial sobre reubicación.
En colonias como Las Granjas, las labores de limpieza continúan de forma intermitente. Habitantes reportan acumulación de lodo en calles sin pavimentar, lo que dificulta el acceso a comercios y servicios. Anabel Rodríguez, vecina del sector, señaló que aún intentan rescatar muebles de la vivienda de su madre, una adulta mayor, mientras la calle permanece en malas condiciones.
Otras familias no han podido regresar a habitar sus casas debido a daños estructurales y problemas sanitarios. Ninfa Flores explicó que su pozo quedó contaminado por el lodo, lo que impide concluir la limpieza interior de su vivienda al no contar con agua limpia suficiente.
Aunque autoridades estatales y municipales plantearon en su momento la reubicación de alrededor de 3 mil familias asentadas en zonas de alto riesgo, los damnificados afirman no haber recibido notificaciones oficiales. Esta falta de información ha frenado trabajos de reconstrucción en varios hogares.
Isaías Lucas, del sector La Esperanza, indicó que muchas familias temen invertir en la reparación de sus viviendas ante el riesgo de una nueva inundación o una reubicación posterior que anule lo avanzado.
Algunos habitantes han expresado que, pese a no estar a favor de dejar sus hogares, acatarían una indicación gubernamental si esta se formaliza. Sin embargo, coinciden en que los apoyos recibidos hasta ahora han sido insuficientes frente a la magnitud de los daños.
Mientras persisten calles dañadas, pozos contaminados y viviendas inhabitables, las familias de las zonas bajas de Poza Rica continúan a la espera de una definición institucional que permita avanzar en la reconstrucción o garantice condiciones seguras de vivienda.