La Ciudad de México, Querétaro y otras entidades del norte del país se mantienen entre las entidades con mayores niveles de competitividad en México, mientras que Veracruz avanzó una posición, aunque continúa entre los estados con menor desempeño en el ranking nacional.
El dato forma parte del Índice de Competitividad Estatal 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), presentado el pasado 21 de septiembre, en una edición que conmemora los 20 años de este estudio y que pone especial atención en los retos que plantea la llamada nueva economía, particularmente la inteligencia artificial y los cambios en la geoeconomía.
En entrevista con XEU, Álvaro Pérez, investigador del IMCO, explicó que el objetivo del índice es medir qué tan preparadas están las entidades para atraer, generar y retener talento e inversión.
“Los pilares de la nueva economía” es el eje de esta edición, que considera factores como la capacidad de los estados para adaptarse a los avances tecnológicos y a los cambios que ocurren en las cadenas globales de suministro, el comercio y los precios de bienes y energéticos.
Pérez explicó que, al analizar el comportamiento histórico del índice durante sus 20 años, hay un grupo de 10 entidades que de manera consistente se ha mantenido en las primeras posiciones.
Se trata de Baja California Sur, Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Aguascalientes, Jalisco, Ciudad de México y Querétaro.
El investigador señaló que la mayoría de estos estados se ubican en el norte del país y varios de ellos tienen una fuerte integración con la economía estadounidense.
Para la edición 2026, la Ciudad de México se mantiene como la entidad mejor evaluada, mientras que Querétaro avanzó cuatro posiciones. El IMCO relaciona el desempeño de las entidades más competitivas con factores como la formalidad laboral, la generación y atracción de talento y una mayor sofisticación de sus actividades productivas.
En el caso de Veracruz, el estado se ubicó en el lugar 25 de las 32 entidades, una posición arriba respecto a la edición anterior.
Pérez aclaró que el movimiento en el ranking debe analizarse con cuidado, ya que subir o bajar posiciones no necesariamente significa que un estado haya ganado o perdido competitividad de manera absoluta.
“Puede suceder que algún estado mejora en términos de competitividad, pero otros mejoraron más”, explicó.
De acuerdo con el investigador, por ello es importante revisar tanto la evolución de cada entidad respecto a sí misma como su desempeño frente al resto del país.
El índice no se limita a medir el crecimiento económico o las condiciones laborales. Para el IMCO, la competitividad es un fenómeno multidimensional relacionado con la capacidad de una entidad para generar, atraer y retener talento e inversión.
La edición 2026 analiza a las 32 entidades mediante 53 variables agrupadas en seis subíndices: Innovación y Economía; Infraestructura; Mercado de Trabajo; Sociedad y Medio Ambiente; Derecho; y Sistema Político y Gobiernos.
Esto permite incorporar factores económicos, laborales, sociales, ambientales, institucionales y de seguridad en una misma evaluación.
Uno de los patrones que identifica el índice es la brecha entre las entidades del norte y algunas regiones del sur y sureste del país.
Pérez señaló que este rezago no puede explicarse por la falta de recursos naturales o de talento.
“Sí hay recursos”, afirmó al referirse a elementos como los puertos, la actividad pesquera y los recursos forestales, además del capital humano disponible en estas entidades.
El problema, explicó, es que los desafíos son sistémicos y están interrelacionados.
Uno de los ejemplos es la seguridad. Una entidad con altos niveles de inseguridad puede enfrentar mayores dificultades para atraer inversiones, mientras que las empresas pueden reconsiderar la apertura de nuevas plantas o sucursales en lugares donde existen problemas como la extorsión.
“Al final es como una cadena y va afectando otros factores que en conjunto limitan el crecimiento del estado”, señaló.
El IMCO plantea que la competitividad estatal también tendrá que evaluarse frente a los cambios que traerán la inteligencia artificial y la transformación de las cadenas productivas internacionales.
El índice 2026 destaca que los estados con mejores resultados han desarrollado ecosistemas en los que se complementan elementos como empleo formal, talento calificado, infraestructura, sofisticación productiva e instituciones confiables.
El organismo también identifica retos nacionales relacionados con la capacidad de convertir los avances educativos en empleos formales, fortalecer la seguridad y la confianza institucional y aumentar la capacidad de los gobiernos estatales para generar ingresos propios.
Para Veracruz, el avance de una posición representa una mejora en el ranking, pero el lugar 25 evidencia que todavía existe una brecha importante frente a las entidades que concentran mejores condiciones para atraer inversión y talento.