En medio de las instalaciones del Campo Experimental Cotaxtla, en Veracruz, existe un cementerio que ha permanecido en el lugar desde antes de que estos terrenos fueran destinados a la investigación agrícola. Se trata de un panteón conocido como “Las Palmitas”, cuya historia se remonta a la antigua hacienda de San José Novillero, durante el siglo XIX y principios del XX.
En entrevista para XEU Noticias, el investigador del Campo Experimental Cotaxtla, Francisco Javier Ugalde, explicó que la presencia de este camposanto es una particularidad dentro de las instalaciones del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), donde se desarrollan actividades científicas y de investigación.
El cementerio se encuentra sobre la carretera Veracruz-Córdoba, a la altura del kilómetro 34, en la localidad de El Esmeralda. De acuerdo con el investigador, los terrenos que actualmente ocupa el campo experimental pertenecieron a la antigua hacienda de San José Novillero y posteriormente fueron fragmentados por sucesiones testamentarias, ventas de lotes y procesos derivados de la Revolución Mexicana.
Una parte de esas tierras perteneció a la familia de Pomposa Lara Rivera, en cuyos terrenos había una pequeña elevación natural que comenzó a utilizarse como panteón. Ugalde señaló que no se conoce si la loma se formó de manera natural o si fue construida por alguna cultura prehispánica, pero familiares de Lara les han contado que el cementerio ya existía desde antes.
Cuando se fundó el Campo Experimental Cotaxtla, en 1954, los terrenos fueron adquiridos por el gobierno de México con el apoyo de la Fundación Rockefeller. Sin embargo, la familia de Pomposa Lara estableció una condición para concretar el acuerdo: el cementerio no podía ser destruido ni removido.
El investigador explicó que la Secretaría de Agricultura y Ganadería aceptó respetar esa condición durante el gobierno del entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines. De esta manera, se permitió que los familiares continuaran sepultando a sus difuntos en ese sitio, que permanece hasta la actualidad.
Ugalde también relató que, durante una visita realizada en 2022, él y un compañero encontraron en la parte más alta de la loma una tumba con un diseño de estilo art déco, con losas y una columna.
Aunque la inscripción ya no era legible y no pudieron identificar a quién pertenecía, una revisión de fotografías antiguas del Campo Experimental les permitió observar que ese sepulcro ya estaba en la cima de la elevación, rodeado de cruces de madera.
Por sus características y antigüedad, estiman que podría tener más de 100 años y ser el primer sepulcro del lugar. No obstante, el investigador aclaró que no han podido confirmar quién fue la persona enterrada ni la fecha exacta de su fallecimiento.
El panteón es conocido como “Las Palmitas” debido a la presencia de tres palmeras que, según Ugalde, permanecen en el sitio desde hace más de 72 años.
La historia del cementerio también ha dado origen a relatos y leyendas locales, entre ellas las relacionadas con la llamada “viruela negra” y los “guardianes de la loma”, que forman parte de las historias que rodean este espacio, cuya presencia se ha conservado durante décadas en medio de las actividades de investigación agrícola.
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