La decisión de la agencia calificadora S&P Global Ratings de modificar a negativa la perspectiva de la calificación crediticia de México encendió señales de alerta sobre el rumbo de la economía nacional, debido al creciente nivel de deuda, el bajo crecimiento económico y las dificultades para lograr una consolidación fiscal.
En entrevista para XEU, Jesús López, subdirector de análisis económico de Banco Base, quien señaló que, aunque México mantiene todavía el grado de inversión, la modificación en la perspectiva representa una advertencia sobre una posible rebaja en los próximos dos años.
“El principal mensaje es que existe la posibilidad de un ajuste a la baja en la calificación crediticia. La nota todavía se mantiene dos escalones arriba del grado de inversión, pero ya es una señal de riesgo clara”, indicó.
El especialista explicó que la calificadora evaluará indicadores como el nivel de deuda respecto al Producto Interno Bruto (PIB), la consolidación fiscal, el desempeño macroeconómico y las expectativas de crecimiento.
Entre los principales factores que motivaron el cambio de perspectiva, destacó el elevado déficit fiscal registrado en los últimos años. Recordó que para 2025 el gobierno había proyectado un déficit cercano al 4.2 por ciento del PIB; sin embargo, terminó alrededor del 4.9 por ciento.
“Ese nivel elevado de déficit impulsa el crecimiento de la deuda como proporción del PIB y el problema es que la deuda ha venido aumentando de forma sostenida año con año”, explicó.
López añadió que el gasto público enfrenta una creciente rigidez debido al incremento en pensiones, programas sociales y el alto costo financiero de la deuda, situación que obliga al gobierno a recurrir constantemente al endeudamiento.
Otro factor que pesa sobre las finanzas públicas, señaló, es el apoyo continuo a Petróleos Mexicanos, así como el bajo crecimiento económico previsto para este año, que rondaría apenas el 1 por ciento, según estimaciones de Banco Base.
“El crecimiento está prácticamente estancado. Si la economía creciera más, habría una mayor recaudación, pero con un avance tan bajo también disminuye la capacidad de ingresos del gobierno”, comentó.
Sobre las consecuencias para la población, el analista advirtió que una eventual baja en la calificación crediticia podría elevar el costo de financiamiento para el país, obligando al gobierno a contratar deuda con tasas de interés más altas.
Esto, dijo, podría derivar en medidas de ajuste fiscal más agresivas que terminarían afectando el crecimiento económico y el mercado laboral.
“Ya se observa un deterioro importante en el empleo y eso también empieza a reflejarse en el consumo”, sostuvo.
Ante este panorama, recomendó a la población actuar con cautela en materia financiera y evitar adquirir deudas innecesarias, especialmente en un contexto de desaceleración económica e incertidumbre.