El costo de alimentarse en México se ha disparado en los últimos ocho años y actualmente comer resulta hasta 68 por ciento más caro que en 2018, de acuerdo con un análisis de la Escuela de Negocios del ITESO basado en datos del INEGI.
En entrevista para XEU, Mireya Pasillas, académica de la institución, explicó que el incremento en la canasta alimentaria —que mide el costo mínimo necesario para cubrir los requerimientos nutricionales básicos de una persona— ha superado incluso el crecimiento general de la inflación.
“En zonas urbanas, la canasta alimentaria pasó de mil 514 pesos mensuales por persona en enero de 2018 a 2 mil 600 pesos en abril de 2026, un incremento de 68 por ciento”, detalló.
En las zonas rurales el aumento también fue considerable, al pasar de mil 150 pesos a casi 2 mil pesos mensuales por persona, lo que representa un crecimiento acumulado de 69 por ciento.
La especialista señaló que mientras la inflación general acumulada en ese periodo fue de aproximadamente 45 por ciento, varios alimentos básicos registraron aumentos muy por encima de ese nivel, afectando principalmente a familias de menores ingresos.
Entre los productos con mayores incrementos destacó el jitomate, cuyo precio prácticamente se triplicó al pasar de 21 pesos a casi 62 pesos por kilo, un aumento de 193 por ciento.
El chile también registró un incremento significativo, pasando de un promedio de 31 pesos a casi 90 pesos. Otros productos básicos mostraron alzas importantes: la tortilla aumentó 60 por ciento; la leche, casi 72 por ciento; el aceite vegetal, 71 por ciento; y la carne de res pasó de 118 pesos a 202 pesos por kilo, un incremento cercano al 71 por ciento.
Pasillas advirtió que el encarecimiento de los alimentos tiene un impacto directo en los indicadores de pobreza extrema, ya que la canasta alimentaria es uno de los parámetros utilizados para medir si una persona puede cubrir sus necesidades mínimas de nutrición.
“Si una persona no puede cubrir este monto para satisfacer los requerimientos nutricionales básicos, se considera en pobreza extrema”, explicó.
Sobre el programa federal PACIC (Paquete Contra la Inflación y la Carestía), que reporta un costo cercano a 900 pesos semanales para una canasta básica de cuatro personas, la académica consideró que sus cifras no reflejan completamente la realidad del mercado.
Explicó que dicho programa se basa en acuerdos con determinadas cadenas de supermercados y marcas específicas, por lo que no necesariamente representa los precios que enfrentan consumidores en tianguis, mercados o tiendas de abarrotes.
“Se busca construir una narrativa de control de precios, pero los acuerdos aplican solo para ciertos productos y ciertas marcas”, comentó.
La especialista señaló que el contexto económico actual también complica el panorama para las familias mexicanas debido a la desaceleración económica, la incertidumbre internacional y la menor inversión empresarial, factores que comienzan a afectar el empleo formal.
Ante ello, recomendó cuidar las fuentes de ingreso, evitar el desperdicio de alimentos y administrar de manera más eficiente el gasto familiar.
“No se puede recomendar reducir el gasto en alimentos porque esta canasta representa lo mínimo necesario para vivir”, subrayó.
Finalmente, informó que el ITESO publica de manera quincenal un boletín gratuito de análisis económico con información detallada sobre el comportamiento de precios, inflación y consumo en México.