Las empresas podrían verse obligadas a pagar Impuesto Sobre la Renta (ISR) aun cuando registren pérdidas, si avanza la propuesta fiscal del Gobierno federal para 2027 que contempla limitar las deducciones permitidas.
Especialistas consultados por Grupo REFORMA estiman que el mecanismo implicaría que las compañías mantengan una utilidad fiscal mínima equivalente a 3.3 por ciento de sus ventas, independientemente de que sus operaciones hayan generado ganancias o pérdidas.
La modificación no significaría elevar de manera directa la tasa general del ISR empresarial, que se mantiene en 30 por ciento, sino reducir el porcentaje de gastos y deducciones que pueden disminuir la base sobre la cual se calcula el impuesto.
La propuesta establece que las deducciones de una empresa no podrían superar aproximadamente 96.67 por ciento de sus ingresos. De esta manera, quedaría una proporción mínima de 3.3 por ciento sobre las ventas para efectos del cálculo fiscal.
Gustavo Leal Cueva, presidente de la consultora Fiscalía, explicó que al aplicar la tasa de ISR de 30 por ciento sobre ese porcentaje, el efecto sería equivalente a un impuesto mínimo cercano a 1 por ciento de los ingresos, incluso para compañías que tengan pérdidas.
El planteamiento representa un cambio importante respecto al esquema actual, debido a que una empresa podría enfrentar una obligación fiscal aun cuando sus resultados financieros no reflejen utilidades.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público sostiene que las modificaciones pretenden combatir prácticas utilizadas para reducir artificialmente el pago de impuestos.
El titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Antonio Martínez, ha señalado que se han detectado empresas que reportan pérdidas fiscales o pagan poco ISR y que utilizan facturas falsas para incrementar sus gastos y disminuir su contribución.
Además del límite a las deducciones, el proyecto contempla cambios relacionados con el uso de pérdidas fiscales acumuladas y la desaparición del Régimen Opcional para Grupos de Sociedades (ROGS).
Este régimen permite actualmente a determinados grupos empresariales diferir el pago del ISR durante un periodo de hasta tres años.
La propuesta también ha generado cuestionamientos entre especialistas y analistas financieros.
BBVA México advirtió que limitar las deducciones podría afectar a empresas que utilizan estos mecanismos de manera legítima y convertirse en un factor que desincentive nuevas inversiones.
El área de Estudios Económicos del banco consideró que ampliar de manera efectiva la base gravable del ISR empresarial podría resultar contraproducente ante un escenario de debilidad en el consumo y la inversión privada.
El análisis planteó que una alternativa para incrementar los ingresos públicos sería fortalecer las estrategias contra la informalidad, en lugar de aumentar la carga fiscal de empresas que ya cumplen con sus obligaciones.
No. Se trata de una propuesta incluida en el proyecto fiscal para 2027, por lo que todavía deberá ser analizada y, en su caso, modificada y aprobada por el Congreso de la Unión.
El debate se centra en si las nuevas restricciones permitirán aumentar la recaudación y combatir esquemas de evasión sin generar efectos negativos sobre las empresas que realizan deducciones legítimas.
Para las compañías, uno de los principales puntos de preocupación será precisamente el efecto que tendría el nuevo límite cuando sus costos y gastos representen una proporción elevada de sus ingresos.