Se escuchó un rugido y todo se cayó, ahora sólo hay muertos, desaparecidos y destrucción: Venezolana

Imagen Se escuchó un rugido y todo se cayó, ahora sólo hay muertos, desaparecidos y destrucción: Venezolana

Por: Beatriz Olivia Pérez
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La devastación se ha apoderado de diversas regiones de Venezuela tras un potente doble terremoto que ha dejado a su paso una cifra trágica de fallecidos, cientos de desaparecidos y una profunda crisis de necesidad. Las labores de rescate se intensifican a contrarreloj en zonas colapsadas, mientras los sobrevivientes narran el terror vivido y claman por ayuda humanitaria urgente.

El epicentro del desastre: Testimonios desde el epicentro

Yeznaret Arzolay, habitante de la zona de El Paraíso en Caracas, conversó en exclusiva para relatar el pánico que embargó a la población civil. Según Arzolay, el sismo se sintió con una fuerza destructiva sin precedentes en la historia reciente de la región capital y las costas venezolanas.

«Se escuchó un rugido. Mucha gente describe que escuchó un sonido, un rugido... Yo escuchaba era cayendo las cosas, los vidrios rompiéndose y viendo el balanceo del edificio».

La testigo relató cómo sus familiares en la costa lograron evacuar de milagro, perdiendo todas sus pertenencias en el proceso:

«Mi mamá salió sin zapatos, así prácticamente salieron como estaban en el apartamento de allá... se montaron en el carro y se fueron; dejaron todo: bolso, teléfono, porque allá fue muy, muy fuerte. Caían las paredes, caían muchos escombros, muchísimo polvo de los escombros».

Resumen de la situación humanitaria en Venezuela

A continuación, se detallan los puntos críticos de la emergencia actual en el país:

  • Zonas más afectadas: Aunque el sismo sacudió fuertemente a Caracas (en sectores como El Paraíso, San Bernardino, Altamira y Los Palos Grandes), la peor parte se la llevó la región costera. La Guaira ha sido declarada oficialmente como zona de desastre.

  • Colapso de infraestructura: Múltiples edificaciones se vinieron abajo. Los sobrevivientes informan que, si bien algunos complejos resistieron el impacto, presentan severas fracturas en paredes y frisos que impiden el retorno de los ciudadanos.

  • Crisis de desaparecidos: Las redes sociales y los centros de emergencia se han inundado de alertas. Familias enteras buscan desesperadamente a sus seres queridos, particularmente en las zonas costeras donde el impacto fue colosal.

  • Estado de Emergencia: El Gobierno ha decretado el Estado de Emergencia Nacional, lo que ha suspendido las actividades escolares y laborales no esenciales, manteniendo operativos únicamente los servicios básicos, de salud y de suministro de alimentos.

Necesidades urgentes: Falta de maquinaria y suministros

La situación en las calles es de extrema necesidad. A pesar del despliegue ciudadano y la llegada de rescatistas internacionales, la capacidad de respuesta está desbordada. Las principales urgencias reportadas incluyen:

  • Maquinaria pesada: Escasez de equipos tecnológicos y motores para la remoción de escombros pesados y rescate de personas atrapadas.

  • Logística y transporte: Se cuenta con personal voluntario, pero existe una falta crítica de transporte para movilizarlos a las zonas de desastre.

  • Insumos básicos: Urge el envío de comida, vestimenta y medicamentos esenciales para los centros de acopio.

  • Fallas de comunicación: Las redes telefónicas y de internet presentan graves interrupciones, aislando a comunidades enteras como La Guaira.

Un evento sin precedentes en la historia reciente

La magnitud de este doble terremoto ha superado tragedias climatológicas previas en la memoria de los habitantes. Arzolay enfatizó que la extensión territorial del daño no tiene comparación con eventos anteriores:

«Jamás en toda mi existencia... jamás algo así había pasado en mi vida. (...) En una franja tan ancha como esto, que fue La Guaira, Distrito Capital, estado Miranda, Yaracuy, Carabobo... o sea, fue de demasiados lugares. Esta vez ha sido demasiada la magnitud».

Las autoridades e instituciones internacionales continúan evaluando los daños estructurales mientras los cuerpos de rescate intentan ubicar a los cientos de ciudadanos que aún permanecen incomunicados o bajo las estructuras colapsadas. 

 

Foto: EFE/Ronald Peña R

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