La cifra de víctimas por la devastadora riada registrada en la frontera entre Nepal y China continúa en aumento. Los recuentos oficiales de ambos países reportan 682 personas fallecidas y más de 3 mil desaparecidas, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en una de las zonas más afectadas del Himalaya.
De acuerdo con la información más reciente de las autoridades, Nepal contabiliza duchas cifras de muertos y desaparecidos, mientras que en el condado tibetano de Gyirong, en China, se han confirmado siete fallecimientos y 554 personas permanecen sin localizar.
La diferencia entre los balances difundidos durante las últimas horas se debe a que Nepal y China mantienen registros separados y no existe, por ahora, un mecanismo transfronterizo unificado para consolidar las cifras, por lo que los datos continúan sujetos a actualización.
La emergencia comenzó el miércoles 26 de agosto, cuando el colapso de una gran masa de hielo en una zona glaciar del Himalaya provocó una enorme corriente de agua, lodo, rocas y sedimentos que avanzó por los cauces de los ríos de la región.
La riada golpeó principalmente el distrito de Rasuwa, en Nepal, y alcanzó localidades e infraestructura ubicada en el lado chino de la frontera, particularmente en Gyirong, región autónoma del Tíbet.
La fuerza del agua destruyó viviendas, carreteras, puentes e instalaciones fronterizas, además de afectar proyectos hidroeléctricos. La destrucción de las vías de comunicación ha complicado considerablemente el ingreso de los equipos de emergencia a las comunidades más aisladas.
Los equipos de rescate mantienen operativos terrestres y aéreos para localizar sobrevivientes y recuperar cuerpos. En Nepal, miles de personas ya han sido rescatadas, aunque todavía existen zonas de difícil acceso debido al lodo, los derrumbes y la destrucción de caminos.
Entre las personas reportadas como desaparecidas se encuentran trabajadores de instalaciones hidroeléctricas, habitantes de las comunidades afectadas y ciudadanos extranjeros que se encontraban en la zona por motivos turísticos o religiosos.
En el territorio chino, los equipos de emergencia también han avanzado hacia las áreas más devastadas, después de que las condiciones permitieran reanudar las operaciones de búsqueda.
Además de localizar a los desaparecidos, las autoridades mantienen vigilancia sobre una represa natural formada por lodo y rocas, que llegó a bloquear parcialmente un cauce tras el desastre.
Expertos chinos han señalado que el agua comenzó a circular nuevamente y que el riesgo de una ruptura súbita ha disminuido, aunque persiste la posibilidad de nuevos desprendimientos y deslizamientos en la zona montañosa.
La magnitud de la emergencia mantiene bajo presión a las autoridades de Nepal y China, mientras familiares continúan esperando información sobre miles de personas cuyo paradero se desconoce.