Volkswagen aprobó un nuevo plan de ahorro que contempla un ajuste adicional de hasta 50 mil puestos de trabajo a nivel mundial, que se suma a los 50 mil empleos cuya reducción ya había sido acordada, previamente, por lo que el ajuste total podría alcanzar los 100 mil puestos hacia 2030.
El nuevo Plan Futuro 2030 de Volkswagen fue aprobado por unanimidad por el Consejo de Supervisión de la automotriz y representa una de las mayores reestructuraciones en la historia del grupo alemán, con el objetivo de reducir costos y recuperar competitividad frente a un mercado cada vez más complicado.
Uno de los principales cambios será la simplificación de la gama de productos. Volkswagen prevé reducir alrededor de 50 por ciento su portafolio de modelos para 2035, además de disminuir hasta 75 por ciento la complejidad de su oferta, como el número de variantes y configuraciones disponibles.
La estrategia busca concentrar las inversiones en los vehículos con mayor demanda, elevar el volumen por modelo y aprovechar economías de escala para reducir los costos de producción.
La reestructuración ocurre en un contexto de fuerte presión para la industria automotriz europea. Volkswagen enfrenta una creciente competencia de fabricantes chinos, menores expectativas de crecimiento en China y el impacto de los aranceles estadounidenses.
Además, el grupo calcula que existe un exceso de capacidad de producción de más de 500 mil vehículos en Europa, situación que podría afectar la asignación de futuros modelos a algunas de sus plantas. Cuatro fábricas alemanas —Emden, Hannover, Zwickau y Neckarsulm— enfrentan incertidumbre sobre su producción después de 2030.
La compañía también busca reducir sus estructuras administrativas y simplificar su organización para hacer más rápidas las decisiones y disminuir los costos generales.
A pesar de los recortes, el grupo alemán mantiene objetivos ambiciosos. Su Plan Futuro 2030 contempla alcanzar ventas de 9 millones de vehículos anuales y un margen operativo de 9 por ciento para 2030.
En el primer semestre de 2026, Volkswagen registró un margen operativo de apenas 3.8 por ciento, por lo que el objetivo implica prácticamente multiplicar por más de dos su rentabilidad operativa.
Para respaldar la transformación, Volkswagen contempla 135 mil millones de euros en inversiones de capital e investigación y desarrollo entre 2027 y 2031.
El futuro de algunas marcas también se encuentra bajo revisión dentro de la estrategia de Volkswagen. Entre ellas se encuentra Seat, cuyo eventual retiro o reestructuración ha sido mencionado en reportes sobre el futuro del grupo, aunque Volkswagen no ha confirmado oficialmente la salida de Seat.
El plan aprobado contempla, en términos generales, revisar el portafolio de negocios y participaciones del grupo para concentrar recursos en las actividades con mayor aportación estratégica y financiera.
El nuevo ajuste profundiza el proceso de reducción de personal que Volkswagen ya había iniciado. En 2024, la empresa había acordado reducir más de 35 mil puestos en sus operaciones alemanas de Volkswagen AG para 2030, dentro de un programa de reducción de costos y capacidad productiva.
Con el nuevo plan, Volkswagen busca adaptarse a un mercado automotriz marcado por la transición tecnológica, la competencia de fabricantes chinos, los cambios en la demanda y las barreras comerciales.
La apuesta de la compañía es clara: menos modelos, estructuras más pequeñas y menores costos para recuperar rentabilidad y competir por una mayor participación en mercados como Europa, China y Norteamérica.