Las altas temperaturas que se registran durante gran parte del año en Veracruz convierten a los hogares en espacios cada vez más calurosos, especialmente cuando las viviendas carecen de aislamiento térmico adecuado.
Especialistas en construcción bioclimática señalan que la principal fuente de ganancia de calor en una casa es el techo, ya que una losa de concreto expuesta directamente al sol puede representar hasta el 60 por ciento del calor que ingresa al interior de la vivienda.
De acuerdo con análisis sobre edificaciones en climas cálidos y húmedos como el de Veracruz, la radiación solar absorbida por las azoteas provoca que el concreto almacene energía térmica durante el día y la libere gradualmente durante la noche, lo que mantiene elevadas las temperaturas interiores incluso durante la madrugada.
Ante esta situación, expertos recomiendan priorizar el aislamiento térmico de las cubiertas mediante materiales especializados colocados sobre la losa, además de utilizar recubrimientos reflectantes que reduzcan la absorción de calor.
Entre las alternativas más recomendadas se encuentran paneles de poliestireno extruido (XPS) o poliestireno expandido (EPS), materiales que ayudan a disminuir significativamente la transferencia de calor hacia el interior de la vivienda.
Asimismo, se aconseja aplicar acabados reflectantes en color claro o con alto índice de reflectancia solar, capaces de evitar que la superficie del techo alcance temperaturas superiores a las del ambiente.
Los especialistas explican que esta intervención resulta especialmente importante en Veracruz debido a que la región presenta una baja oscilación térmica nocturna, es decir, las temperaturas no descienden lo suficiente durante la noche para enfriar naturalmente las estructuras de concreto.
Además de mejorar el confort térmico, las adecuaciones pueden contribuir a disminuir el uso de equipos de aire acondicionado y ventilación mecánica, lo que se traduce en un menor consumo de energía eléctrica.
Estudios sobre eficiencia energética en viviendas señalan que la inversión realizada en aislamiento térmico puede recuperarse en un plazo aproximado de tres a cinco años gracias a la reducción en los gastos por climatización.