Cárteles mexicanos están utilizando ofertas falsas de empleo en Facebook, X y TikTok para reclutar a adolescentes en actividades como sicariato, halconeo, extorsiones y vigilancia, advirtieron especialistas, quienes apuntan a un vacío legal que impide proteger a los menores involucrados.
El caso de Víctor, joven de 17 años presuntamente implicado en el asesinato del alcalde de Uruapan y reportado como desaparecido antes del crimen, reavivó la discusión. La mayoría de los adolescentes captados no llegan por redes sociales, sino a través de familiares, parejas o empleadores, especialmente en estados como Michoacán.
Jaime Laines Potisek, director del Centro Juan Antonio Montesinos, destacó que México carece de un delito que castigue el reclutamiento infantil, lo que impide reconocer a los menores como víctimas incluso cuando delinquen bajo coacción. Propone que todo acto cometido bajo reclutamiento sea jurídicamente considerado en calidad de víctima.
Estudios de REDIM y El Colegio de México identifican condiciones que favorecen el narcorreclutamiento: pobreza, abandono familiar, deserción escolar, falta de acceso a salud y presencia criminal. En Veracruz, por ejemplo, se documenta que muchos adolescentes buscan al crimen organizado como vía de escape de hogares negligentes o agresivos.
La narco-cultura y el rol “paternalista” de los cárteles —que reparten regalos o se presentan como benefactores— refuerzan la captación de jóvenes, mientras emojis y códigos en redes facilitan la identificación entre grupos criminales y usuarios.
Aunque el Gobierno federal reportó la eliminación de al menos 200 cuentas de reclutamiento y sanciones a grupos que promueven narcocorridos, especialistas advierten que estas acciones son insuficientes sin una política pública integral.
“Los programas sociales son apoyos, pero no solución de fondo. Si un joven puede ganar más en actividades criminales, seguirá siendo vulnerable”, señala. Agrega que corresponde al Estado y a la sociedad asumir el cuidado de niñas, niños y adolescentes para evitar que el crimen organizado siga ocupando ese espacio.
Fuente: Reforma