Un buque que operaba con el sistema de identificación apagado es investigado como posible responsable del derrame de petróleo registrado en el Golfo de México, el cual ha afectado durante semanas a las costas de Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Campeche.
De acuerdo con una investigación del diario Reforma, respaldada por datos de la plataforma de monitoreo ambiental SkyTruth, desde el pasado 14 de febrero se detectó una extensa mancha de hidrocarburo de hasta 53 kilómetros, asociada al paso de una embarcación que no transmitía su Sistema de Identificación Automática (AIS), una práctica común en actividades ilícitas.
Trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) señalaron que el comportamiento del buque coincide con los métodos utilizados en el robo de combustible en altamar, conocido como “huachicol”, además de que la Sonda de Campeche ha registrado en años recientes la presencia de embarcaciones piratas.
Previamente, entre el 6 y el 10 de febrero, personal de instalaciones como la refinería de Dos Bocas y el complejo Abkatún reportó la presencia de hidrocarburos en plataformas identificadas como Alfa, Bravo y Delta, junto con movimientos inusuales de cisternas, lo que refuerza la hipótesis de una posible actividad irregular.
Sin embargo, el secretario de Marina, Raymundo Morales, indicó que en la zona también son comunes los derrames naturales de petróleo, conocidos como chapopoteras, además de que se analiza la posibilidad de fallas estructurales en la infraestructura petrolera.
“El tema es que se han incrementado. Tenemos que determinar si hay alguna falla estructural”, explicó el funcionario.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que su administración mantiene una investigación en la zona de Cantarell y anunció la creación de un grupo independiente, integrado por Fuerzas Armadas y autoridades del sector energético, que dará seguimiento permanente a este tipo de incidentes.
Las autoridades federales continúan con las indagatorias para determinar el origen del derrame y deslindar responsabilidades, mientras persisten los trabajos para contener sus efectos ambientales en el Golfo de México.
Fuente: Reforma