Sheinbaum dice que esperará al "conteo definitivo" para felicitar al ganador de elecciones en Colombia

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Por: Redacción xeu

La presidenta de México prefiere aguardar el resultado oficial antes de pronunciarse sobre la victoria del ultraderechista De la Espriella

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, optó este lunes por la cautela diplomática y pidió aguardar el conteo definitivo de votos en Colombia antes de emitir cualquier felicitación al ganador de las elecciones presidenciales en ese país. La declaración llegó durante su conferencia de prensa matutina, donde fue cuestionada directamente sobre los resultados preliminares que ya circulaban en medios internacionales.

Y es que los números que arrojó la primera ronda de escrutinio encendieron los reflectores de toda América Latina: el candidato ultraderechista Aberlardo De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, se perfila como el presidente electo de Colombia con el 49.66% de los votos, frente al 48.70% de su rival, el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, la coalición del actual mandatario colombiano Gustavo Petro. Una diferencia de menos de un punto porcentual que, en el contexto político de la región, es todo menos irrelevante.

Sheinbaum apela a la tradición democrática mexicana

La mandataria mexicana no cerró la puerta a felicitar al vencedor, pero dejó en claro que no se adelantaría a los tiempos oficiales. Con su característico tono institucional, explicó que la postura de México sigue el mismo principio que aplican en casa: respetar el proceso hasta su conclusión formal.

"Vamos a esperar a que termine el conteo en Colombia. Este es un conteo preliminar y, como siempre hacemos en México, esperamos a que ya venga el conteo definitivo, que incluso puede llegar a los primeros días de agosto. Vamos a esperar para entonces felicitar a quien haya obtenido el triunfo". Claudia Sheinbaum, presidenta de México

La referencia a los "primeros días de agosto" es clave. En algunos sistemas electorales latinoamericanos, el conteo definitivo puede extenderse días o incluso semanas después de la jornada electoral, especialmente cuando los márgenes son tan estrechos como el que se registró en Colombia. Sheinbaum fue clara: México no actuará hasta tener certeza oficial.

Los números que dividen a Colombia

Según el conteo preliminar de la Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia, con un avance del 99.99% de las mesas escrutadas, los resultados son los siguientes:

  • Aberlardo De la Espriella (Defensores de la Patria): 12,959,542 votos — 49.66%
  • Iván Cepeda (Pacto Histórico): 12,708,712 votos — 48.70%

La diferencia entre ambos candidatos ronda los 250,000 votos, una brecha que, si bien no es microscópica, sí resulta lo suficientemente ajustada como para mantener en vilo a millones de colombianos y a los gobiernos de la región que observan con atención el rumbo político del país cafetero.

Un resultado que sacude el mapa político latinoamericano

El ascenso de De la Espriella representa un golpe contundente para el proyecto político del presidente saliente Gustavo Petro, quien apostó por la continuidad de la izquierda a través de Cepeda. Si el resultado se confirma, Colombia daría un giro radical hacia la derecha después de un gobierno que marcó un punto de inflexión histórico al ser el primero de izquierda en la historia reciente del país.

Este tipo de alternancia política no es nueva en América Latina, pero el momento en que ocurre sí tiene peso: en una región donde los bloques ideológicos buscan consolidarse, un triunfo de la ultraderecha en Colombia redefine alianzas, agendas y equilibrios diplomáticos. No es casual que México, gobernado por una presidenta de izquierda, prefiera medir sus palabras antes de pronunciarse sobre quién ocupará la Casa de Nariño.

México y su política exterior de no intervención

La postura de Sheinbaum también hay que leerla en clave de política exterior. México mantiene históricamente el principio de no intervención en asuntos de otros países, y ese principio se extiende incluso a los pronunciamientos públicos sobre resultados electorales extranjeros. Esperar el conteo definitivo no es solo prudencia estadística, es también un ejercicio de respeto a la soberanía colombiana.

Vale recordar que en el pasado, adelantarse a felicitar a un ganador antes del resultado oficial ha generado tensiones diplomáticas innecesarias en distintos países del mundo. La experiencia acumulada en materia electoral inclina a muchos gobiernos a esperar la validación institucional, más aún cuando el margen es tan ajustado como el que se registró este domingo en Colombia.

¿Qué sigue para Colombia?

Con el escrutinio prácticamente cerrado y De la Espriella al frente, el proceso pasará a manos de la Registraduría, que deberá consolidar y certificar los datos para emitir el resultado oficial. Mientras eso ocurre, el ambiente político en Bogotá y en el resto del continente permanece en una expectativa cargada de tensión.

Lo que sí parece claro desde ya es que, sea cual sea el desenlace definitivo, la elección presidencial colombiana de 2025 quedará marcada en la memoria como una de las más reñidas y políticamente significativas en la historia reciente del país. Y México, por ahora, observa en silencio y espera.

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