Sheinbaum pide que EU no use a México para sus campañas electorales

Imagen Sheinbaum pide que EU no use a México para sus campañas electorales

Por: Redacción xeu

La presidenta exige colaboración bilateral en seguridad fronteriza y rechaza que el tema migratorio se politice de cara a las elecciones de noviembre

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó este jueves un mensaje directo a Estados Unidos: México no quiere ser moneda de cambio en la campaña electoral de noviembre. Durante su habitual conferencia mañanera, la mandataria dejó claro que la relación entre ambos países debe construirse sobre colaboración real y no sobre discursos electorales que usen a la nación mexicana como villano político.

La declaración llegó en un momento en que la retórica antiinmigrante y el tema de la frontera norte han vuelto a ganar protagonismo en el debate político estadounidense, conforme se acercan las elecciones presidenciales en ese país. Para Sheinbaum, ese contexto explica buena parte de las tensiones recientes en la relación bilateral.

Seguridad fronteriza: un asunto de dos lados

La presidenta fue categórica al señalar que ningún resultado concreto en materia de seguridad es posible si solo actúa uno de los dos países. En su visión, la colaboración entre México y Estados Unidos no es opcional, sino condición indispensable para atender los desafíos compartidos en la frontera.

"Entonces, no podría haber una frontera segura si no se trabaja de los dos lados, si no hay colaboración Estados Unidos de su lado y nosotros de nuestro lado. Desde nuestro punto de vista, siempre se ha mantenido, incluso por todos los gobiernos de México". Claudia Sheinbaum Pardo

Con esa postura, Sheinbaum no solo reiteró el compromiso del gobierno mexicano con la seguridad en la frontera, sino que también envió un mensaje implícito a Washington: la cooperación es una calle de dos vías, y México ha cumplido con su parte independientemente del color político de quienes han gobernado al país.

No al muro, sí a los puentes

Uno de los puntos más llamativos de la conferencia fue la postura de la presidenta frente a uno de los símbolos más polémicos de la política migratoria estadounidense: el muro fronterizo. Sheinbaum descartó que esa estructura sea la solución al problema y rescató una posición que funcionarios de ambos países han planteado en distintos momentos: lo que se necesita no son barreras físicas, sino más y mejores puentes de cruce que agilicen el tránsito legal de personas y mercancías.

Esta perspectiva contrasta abiertamente con los discursos que desde algunos sectores políticos en Estados Unidos insisten en construir infraestructura de contención como respuesta a la migración y al tráfico de drogas. Para la mandataria mexicana, ese enfoque no solo es ineficaz, sino que ignora las dinámicas reales de la zona fronteriza.

El fentanilo, otro frente que exige trabajo conjunto

La presidenta también se refirió al problema del fentanilo, el opioide sintético que ha generado una crisis de salud pública de proporciones históricas en Estados Unidos y que se ha convertido en uno de los temas más sensibles de la relación bilateral. Para Sheinbaum, la reducción del flujo de esta droga hacia el territorio estadounidense tampoco puede lograrse de forma unilateral.

La posición del gobierno mexicano es que los avances en este frente dependen directamente del nivel de coordinación entre las autoridades de seguridad de ambas naciones. Sin ese trabajo articulado, cualquier resultado se vuelve parcial y temporal. Es un argumento que la presidenta ha sostenido desde el inicio de su administración y que repitió este jueves con firmeza.

México no es tema de campaña

Quizás el mensaje más contundente de la mañanera fue el rechazo explícito de Sheinbaum a que México sea instrumentalizado en la política interna estadounidense. La presidenta reconoció que detrás de parte del endurecimiento del discurso hacia México hay una lógica electoral, no una preocupación genuina por la seguridad.

"Entonces, hay mucho también en este momento vinculado con la elección que ellos tienen en noviembre. Como hemos dicho, nosotros no queremos que usen a México. Hay muchos temas en Estados Unidos importantes de atender para que se use a México como parte de la campaña. Entonces, mucho de esto tiene que ver pues con la elección de noviembre". Claudia Sheinbaum Pardo

Con esa lectura, la mandataria apunta a algo que analistas de relaciones internacionales han señalado repetidamente: cada ciclo electoral en Estados Unidos tiende a elevar la temperatura del discurso sobre migración y seguridad fronteriza, con México casi siempre en el centro del debate, no como aliado sino como amenaza.

Una relación que no puede darse el lujo de desgastarse

La postura de Claudia Sheinbaum en esta conferencia deja ver una diplomacia que busca equilibrio: ni confrontación abierta con Washington, ni sumisión ante presiones políticas que responden más a los ciclos internos de ese país que a la realidad de lo que ocurre en la frontera.

México y Estados Unidos comparten más de tres mil kilómetros de frontera, decenas de millones de cruces al año, una interdependencia económica profunda y desafíos de seguridad que ninguno puede resolver por su cuenta. Desde esa realidad, la presidenta mexicana insiste en que la única salida viable es la colaboración, no la confrontación retórica ni el uso político de una relación que, bien gestionada, puede ser de enorme beneficio para ambas naciones.

Las palabras de Sheinbaum en La Mañanera del Pueblo no son solo una declaración diplomática. Son un recordatorio de que México tiene voz propia y que no está dispuesto a ser personaje secundario en la narrativa electoral de ningún otro país.

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