Aunque Estados Unidos decidió no extender de manera anticipada la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por otros 16 años, esto no significa que el acuerdo comercial haya terminado ni que deje de operar, explicó Aldo Gómez, analista de México, ¿Cómo Vamos?
En entrevista, el especialista aclaró que el tratado continúa vigente y que las exportaciones e importaciones que se realizan bajo el T-MEC mantienen las condiciones preferenciales acordadas entre los tres países.
Gómez señaló que el escenario actual responde a lo establecido en el artículo 34.7 del tratado, conocido como la "cláusula sunset" o cláusula de caducidad.
"Lo primero que hay que aclarar es que precisamente el T-MEC no ha terminado. El tratado sigue vigente y los bienes y servicios comercializados al amparo del acuerdo mantienen sus condiciones preferenciales", explicó.
Indicó que, al no haberse acordado una extensión automática por otros 16 años, ahora se activará un proceso de revisiones anuales, el cual podría prolongarse hasta 2036 si no se alcanza un nuevo acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá.
No obstante, subrayó que el tratado no desaparecerá por este motivo.
El analista recordó que el propio T-MEC establece que cualquier país que pretenda abandonar el acuerdo debe notificarlo formalmente por escrito con al menos seis meses de anticipación.
"Eso no ha ocurrido. Una forma sencilla de decirlo es que el T-MEC sigue vivo, pero entró en una nueva etapa de negociación", afirmó.
Además, destacó que durante los próximos años cambiarán las administraciones en los tres países, por lo que existe la posibilidad de que el tratado vuelva a extenderse en el futuro.
Aunque reconoció que las revisiones anuales pueden generar incertidumbre entre los inversionistas, Gómez consideró que el anuncio no provocó una reacción negativa inmediata en los mercados financieros.
Como ejemplo, mencionó que el tipo de cambio se mantuvo estable tras conocerse la decisión.
"El mercado no interpretó este anuncio como el fin inmediato del tratado. El verdadero riesgo está en que las revisiones anuales se conviertan en una fuente permanente de incertidumbre para la inversión", explicó.
El especialista señaló que el país enfrenta este proceso de revisión en un contexto donde la confianza para invertir ya se encontraba debilitada.
Citó datos de la encuesta de expectativas de Banco de México, según los cuales ningún especialista consideró que mayo de 2026 fuera un buen momento para invertir, mientras que más de la mitad opinó que era un mal escenario.
Asimismo, recordó que la inversión en México durante el primer trimestre de este año representó el 21.2% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel inferior al registrado un año antes y por debajo de lo necesario para impulsar un mayor crecimiento económico.
Aldo Gómez explicó que el Gobierno federal ha impulsado diversas estrategias para fortalecer la economía nacional y aprovechar las ventajas del T-MEC.
Entre ellas destacó:
Sin embargo, consideró que todavía será necesario observar si estas políticas resultan suficientes para atraer nuevas inversiones y aprovechar el fenómeno del nearshoring.
Finalmente, el analista explicó que las negociaciones del T-MEC estarán marcadas por los intereses particulares de cada uno de los socios comerciales.
Mientras México buscará reducir aranceles y preservar el acceso de sus exportaciones, Estados Unidos pretende disminuir su déficit comercial y Canadá defender sectores sensibles como el de los productos lácteos.
Aun así, destacó que existe un objetivo compartido entre los tres países.
"Hay una agenda común y es que Norteamérica produzca más bienes estratégicos como componentes eléctricos, medicamentos y otros productos críticos. El T-MEC sigue vigente, pero entró en una etapa más exigente que también puede representar una oportunidad para la región", concluyó.