A unos días de concluir el ciclo escolar 2025-2026, México llegará al cierre del año académico sin contar con una evaluación nacional que permita conocer el nivel de aprendizaje de millones de estudiantes, advirtió la doctora Patricia Ganem Alarcón, coordinadora del área de investigación de la organización Educación con Rumbo.
La especialista señaló que actualmente no existen mediciones nacionales que permitan conocer con precisión cómo se encuentran los alumnos en áreas fundamentales como lectura, comprensión, matemáticas o pensamiento crítico, lo que dificulta la toma de decisiones en materia educativa.
Ganem Alarcón explicó que los únicos registros disponibles son las evaluaciones que realizan los propios docentes dentro de cada salón de clases para asignar calificaciones, pero no existe una medición nacional que permita comparar resultados entre estados, municipios o regiones del país.
"Los profesores hacen ejercicios, revisan los aprendizajes de sus alumnos, pero para saber cómo está un estado, un municipio o el país completo, no tenemos evaluaciones nacionales", afirmó.
Además, indicó que el Sistema de Información de la Secretaría de Educación Pública (SIGED) permaneció cerrado durante todo el ciclo escolar, por lo que tampoco existen datos oficiales actualizados sobre cobertura, abandono escolar o reprobación.
Aunque no existen cifras oficiales recientes, la investigadora aseguró que los propios maestros reportan problemas importantes en las aulas.
Entre las principales dificultades detectadas destacan:
A ello se suma que, a más de cinco años del inicio de la pandemia por COVID-19, el sistema educativo aún no logra recuperar completamente el rezago de aprendizaje.
La especialista advirtió que la ausencia de información impide conocer cuáles son los principales problemas del sistema educativo y, por lo tanto, dificulta la implementación de políticas públicas efectivas.
"Ningún gobierno puede decir que está tomando buenas decisiones si no tiene información. Las evaluaciones sirven para saber dónde están los problemas y dirigir ahí los recursos", explicó.
Añadió que sin datos tampoco es posible medir si programas como las becas o La Escuela es Nuestra realmente están resolviendo los problemas que enfrentan los estudiantes.
Ganem recordó que durante años México contó con diversos mecanismos de evaluación educativa, como la prueba Enlace, posteriormente Planea y más recientemente los diagnósticos realizados por la desaparecida Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu).
Estas evaluaciones permitían identificar:
"Ahora no tenemos absolutamente nada de esa información", lamentó.
La investigadora señaló que el país también concluirá el ciclo escolar sin información sobre cuántos estudiantes abandonaron las aulas durante el último año.
Explicó que al no publicarse los datos oficiales de matrícula resulta imposible comparar el número de alumnos inscritos al inicio del ciclo con quienes realmente concluyeron sus estudios.
"No sabemos cuántos niños ingresaron ni cuántos terminaron el ciclo. No sabemos si aumentó la matrícula o si hubo más abandono escolar", afirmó.
Ganem Alarcón advirtió que la falta de seguimiento educativo puede tener consecuencias a largo plazo para el desarrollo económico del país.
Indicó que los jóvenes con menor nivel educativo suelen acceder a empleos con salarios más bajos, lo que termina afectando el bienestar de sus familias.
"El futuro de un país depende de una ciudadanía formada y educada. Si no sabemos cómo están aprendiendo nuestros niños, difícilmente podremos mejorar su futuro", sostuvo.
La especialista también consideró que las becas universales, al no estar vinculadas al desempeño académico, pueden perder parte de su objetivo educativo.
Explicó que cuando un apoyo económico no requiere esfuerzo o resultados escolares para obtenerse, algunos estudiantes dejan de valorarlo y pueden utilizarlo para fines distintos a su formación.
Aclaró que no todos los beneficiarios hacen un uso inadecuado del recurso, pero insistió en que los apoyos educativos deberían incentivar también el mérito y el compromiso académico.
Finalmente, reiteró que la evaluación es una herramienta indispensable para mejorar la educación, pues permite conocer los problemas reales del sistema y medir si las estrategias implementadas están dando resultados.