El avance de la inteligencia artificial y el uso intensivo de dispositivos tecnológicos están transformando la manera en que los jóvenes construyen sus vínculos y su identidad, advirtió la doctora Cimenna Chao Rebolledo, especialista en Psicología Educativa y del Desarrollo por la UNAM.
Durante una exposición en la conferencia mañanera, sobre el impacto de las tecnologías digitales en niñas, niños y adolescentes, la académica señaló que investigaciones internacionales revelan que 33 por ciento de las personas pertenecientes a la Generación Z han sostenido una relación romántica con algún tipo de agente de inteligencia artificial.
La especialista explicó que, debido al tiempo que las nuevas generaciones pasan conectadas, la tecnología ha dejado de ser únicamente una herramienta para convertirse en un espacio donde las personas desarrollan parte de su vida emocional y social.
“Cuando una herramienta tecnológica de este tipo ocupa casi un tercio del tiempo que pasamos en vigilia, deja de ser simplemente instrumental y se convierte ahora en una suerte de hábitat o de territorio, donde las personas empiezan a moldear su identidad, sus vínculos, su estado de ánimo e incluso empiezan a generar apegos socioafectivos”, señaló.
Chao Rebolledo alertó que esta nueva relación con la tecnología también implica riesgos que deben ser observados, especialmente cuando el uso de dispositivos y plataformas digitales comienza desde edades tempranas.
Explicó que investigaciones recientes han encontrado una relación entre el inicio temprano del uso de celulares y redes sociales con mayores afectaciones a la salud integral de niñas, niños y adolescentes.
Entre los riesgos mencionó alteraciones en los ciclos de sueño, mayor probabilidad de desarrollar problemas relacionados con el peso, así como afectaciones en la salud mental y en el desarrollo de habilidades emocionales.
“Sabemos que los chicos y chicas que empiezan a utilizar dispositivos móviles y redes sociales desde temprana edad son más propensos a tener disrupciones en sus ciclos de sueño, son más propensos a la obesidad y, por lo tanto, también a trastornos que involucran su salud mental”, afirmó.
La doctora destacó que el reto actual no consiste únicamente en limitar el acceso a la tecnología, sino en generar herramientas de acompañamiento, educación digital y uso responsable que permitan a las nuevas generaciones aprovechar sus beneficios sin poner en riesgo su bienestar emocional y físico.
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