¿Qué había en los drones que EU derribó en la frontera con México?

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Por: Redacción xeu
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El uso de drones para el trasiego de drogas entre México y Estados Unidos no es nuevo; sin embargo, la incorporación de explosivos improvisados y el actual contexto de tensión bilateral han elevado el nivel de riesgo, al grado de que autoridades estadounidenses ya emplean tecnología láser para derribar estas aeronaves no tripuladas en la frontera.

En entrevista para XEU, Ghaleb Krame, experto en seguridad, el uso de drones para actividades relacionadas con el narcotráfico tiene más de una década, pero el escenario ha cambiado debido a que estos dispositivos pueden ser modificados para transportar explosivos y eventualmente ser utilizados para atacar objetivos dentro de territorio estadounidense.

“Los drones siempre han pasado de la frontera de México a Estados Unidos, ha sido trasiego de drogas. Lo que pasa es que ahora los drones ya tienen explosivos improvisados”, explicó.

El especialista señaló que esta situación cobra mayor relevancia en medio de la tensión entre ambos países y de las medidas impulsadas por el gobierno del presidente Donald Trump contra los cárteles mexicanos, particularmente luego del anuncio sobre su designación como organizaciones terroristas.

Ante este riesgo, Estados Unidos ha comenzado a utilizar sistemas de rayos láser de alta intensidad para neutralizar los drones. Krame destacó que, además de representar una respuesta frente a una amenaza potencial, esta tecnología resulta considerablemente más económica que emplear proyectiles convencionales.

Explicó que un dron comercial, como los fabricados por DJI, puede tener un costo de alrededor de 5 mil dólares o incluso menor, mientras que el proyectil utilizado anteriormente para derribarlo podía superar los 100 mil dólares.

“Entonces no era eficiente utilizarlos en cuestión de costo-beneficio. Esta tecnología es sumamente económica porque se trata de rayos láseres de alta intensidad”, indicó.

Según la información difundida por autoridades mexicanas, tres drones fueron derribados en la frontera entre México y Estados Unidos en el marco de las denominadas “operaciones concurrentes o espejo”.

Sin embargo, Krame puso en duda que esta expresión implique necesariamente una operación conjunta entre ambos países. Señaló que, aunque la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) utilizó ese término, no recuerda que el Comando Norte de Estados Unidos (Northcom) haya informado sobre una cooperación directa con el Ejército mexicano en el derribo de los dispositivos.

El experto recordó que, posteriormente, el general Ricardo Trevilla Trejo, entonces secretario de la Defensa Nacional, aclaró que México no había derribado los drones y que las autoridades mexicanas únicamente tenían conocimiento de lo ocurrido.

Para Krame, este episodio debe analizarse también desde el terreno de la llamada “guerra de narrativas” entre México y Estados Unidos, pues considera que existen antecedentes en los que versiones oficiales han tenido que ser posteriormente matizadas o desmentidas.

“¿Por qué tenemos desde este lado la necesidad de tomar las declaraciones de la Sedena como hechos contundentes y reales?”, cuestionó.

El especialista puso como ejemplo otros episodios relacionados con presuntos vuelos de aeronaves de inteligencia estadounidenses y el caso de Ryan Wedding, al considerar que las primeras versiones difundidas sobre estos asuntos posteriormente fueron cuestionadas.

Por ello, consideró necesario mantener cautela frente a las declaraciones oficiales y diferenciar entre lo que las autoridades reportan y los hechos que pueden ser comprobados.

Aunque la Sedena ha sostenido que el derribo ocurrió del lado estadounidense de la frontera, Krame señaló que, en el contexto actual, tampoco debe descartarse por completo la posibilidad de que existan operaciones estadounidenses relacionadas con drones en territorio mexicano, aunque no existe, con la información disponible, una confirmación pública de que los tres dispositivos hayan sido derribados en México.

Más allá del episodio puntual, el experto advirtió que la evolución tecnológica de los drones representa un nuevo desafío de seguridad para ambos países. Lo que comenzó como una herramienta para transportar drogas puede convertirse en un mecanismo capaz de transportar explosivos y representar una amenaza directa contra instalaciones o personas.

Así, el derribo de los tres drones no sólo refleja una nueva etapa en la vigilancia de la frontera, sino también la creciente preocupación de Estados Unidos por el potencial uso de drones modificados como armas, en un momento en que la relación de seguridad entre México y Estados Unidos atraviesa una etapa de especial tensión.

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