Autoridades sanitarias confirmaron el primer fallecimiento en México asociado con la llamada ameba “comecerebros”, luego de que los estudios de laboratorio identificaran la presencia de Naegleria fowleri tanto en muestras clínicas como en el agua de un lago artificial de Mérida.
La víctima fue identificada como Carlos, un instructor de deportes acuáticos de 34 años que trabajaba en un lago artificial ubicado en las inmediaciones de Plaza La Isla, al norte de Mérida.
El hombre falleció el pasado 8 de septiembre, después de permanecer hospitalizado desde el 2 de septiembre en el Hospital General Regional No. 12 del IMSS. Durante su atención médica presentó deterioro neurológico y edema cerebral severo, por lo que requirió terapia intensiva, ventilación mecánica y tratamiento antiparasitario, antibiótico y antifúngico.
El Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) confirmó posteriormente la presencia de Naegleria fowleri en muestras tomadas del lago artificial, lo que permitió relacionar el cuerpo de agua con la infección que provocó el fallecimiento del instructor.
Tras los resultados, las autoridades sanitarias mantuvieron clausurado el lago e iniciaron las acciones correspondientes para determinar las medidas y posibles sanciones.
Los Servicios de Salud de Yucatán señalaron que este cuerpo de agua no tiene conexión con otros espacios recreativos ni con la red de agua potable.
Como parte del seguimiento epidemiológico, 361 personas que tuvieron contacto con el lago fueron consideradas para vigilancia sanitaria. De ese grupo, 119 ya concluyeron el periodo de observación, mientras que 242 permanecen bajo seguimiento, proceso que está previsto que concluya el 4 de octubre.
La Naegleria fowleri es una ameba que puede encontrarse en agua dulce cálida. La infección ocurre cuando agua contaminada entra por la nariz, principalmente durante actividades como nadar, bucear o sumergirse.
La enfermedad que provoca, conocida como meningoencefalitis amebiana primaria, es poco frecuente y puede causar un rápido deterioro neurológico.
Las autoridades sanitarias han señalado que la infección no se transmite de persona a persona ni se adquiere por beber agua. El riesgo se presenta cuando el agua contaminada ingresa por las fosas nasales.