El sector ferroviario de carga pidió considerar su estructura fiscal dentro del Presupuesto 2027, al señalar que las condiciones tributarias deben permitir mantener la competitividad y el ritmo de inversión de una industria estratégica para el transporte de mercancías.
La Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF) destacó que las empresas ferroviarias de carga han invertido más de 16 mil millones de dólares y destinan cerca del 100 por ciento de su utilidad neta a capital, principalmente para infraestructura, equipo y modernización y señaló que el ferrocarril moviliza alrededor de 27 por ciento de las mercancías terrestres y ofrece un costo aproximado de 0.03 dólares por tonelada-kilómetro.
Sin embargo, el sector también enfrenta costos fiscales y relacionados con seguridad que representan cerca de 8 por ciento de sus ingresos, según las cifras presentadas por la asociación.
Ante los cambios fiscales considerados para México, la AMF planteó la importancia de valorar la estructura fiscal del sector dentro del Presupuesto, con el objetivo de evitar que nuevas cargas reduzcan los recursos disponibles para inversión:
"La Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF) se encuentra analizando las modificaciones propuestas a la Ley Federal de Derechos contenidas en el Paquete Económico 2027, relacionadas con los derechos aplicables a las concesiones ferroviarias.
El ferrocarril de carga es una industria intensiva en capital y con altos niveles de reinversión, por lo que resulta relevante considerar algunos elementos de su estructura económica y fiscal:
• El sector ferroviario mexicano ha invertido más de 16 mil millones de dólares en la modernización y capacidad del sistema ferroviario, incluyendo mantenimiento y rehabilitación de vías, renovación de locomotoras y flota de carros especializados, terminales y tecnología.
• Las inversiones de capital (CAPEX) del sector equivalen aproximadamente al 100% de su utilidad neta, reflejo de la reinversión permanente que requiere la infraestructura ferroviaria.
• El ferrocarril de carga mexicano es uno de los más competitivos a nivel internacional en precio, con un promedio de USD $0.03 por tonelada-kilómetro, comparable con los sistemas más competitivos de América y Europa.
• El ferrocarril de carga ha alcanzado una participación del 27% del mercado terrestre de mercancías frente al autotransporte, aun sin contar con acceso a diésel a precios internacionales y con costos adicionales en materia de seguridad y protección a la carga, que representan aproximadamente el 3% de los ingresos del sector.
• A partir de 2019, al ferrocarril se le quitó la posibilidad de acreditar el IEPS del diésel, lo que representa un impacto equivalente a casi el 5% de los ingresos anuales del sector.
Durante los últimos 28 años, el sector ferroviario de carga ha realizado inversiones significativas para ampliar, mantener y modernizar la infraestructura ferroviaria del país. Este esfuerzo ha permitido fortalecer la capacidad y competitividad del sistema, así como consolidar la confianza y colaboración con los ferrocarriles de Estados Unidos y Canadá, que continúan apostando por el mercado mexicano y por el potencial de Norteamérica como una de las regiones económicas más dinámicas y competitivas del mundo.
El ferrocarril es un actor fundamental para los objetivos planteados en el Plan México. Para la AMF es necesaria la instrumentación de mecanismos que permitan mejorar gradualmente la planeación financiera y de inversiones en una industria intensiva en capital que contribuye de forma relevante al desarrollo del país.
Una mayor participación del ferrocarril permite reducir la circulación de vehículos pesados en las carreteras, particularmente en tráficos de largas distancias donde resulta más eficiente, con beneficios en seguridad vial y conservación de infraestructura. Asimismo, permite reducir hasta en 80% las emisiones de gases de efecto invernadero por tonelada transportada y brinda certeza tributaria respecto al consumo legal de diésel.
La AMF refrenda su disposición para trabajar con las autoridades en la construcción de alternativas que permitan fortalecer la recaudación, preservar la competitividad y mantener las condiciones necesarias para continuar invirtiendo en la infraestructura ferroviaria del país.