El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó la posibilidad de restringir las exportaciones de diésel de su país, una medida que mantiene la atención en México debido a la dependencia de combustible estadounidense.
Trump afirmó el martes 22 de septiembre que había pedido a su equipo analizar la posibilidad de dejar de enviar diésel al exterior, mientras los precios del combustible alcanzan niveles récord en Estados Unidos.
De acuerdo con datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), en junio de 2026 México recibió alrededor de 288 mil barriles diarios de destilados provenientes de Estados Unidos, volumen superior al registrado un año antes. Las importaciones estadounidenses representan más de 40% de la demanda mexicana de diésel, según cálculos difundidos con base en información de la EIA.
Una eventual reducción o suspensión de esos envíos obligaría a México a buscar mayores volúmenes en otros mercados, con posibles incrementos en costos de transporte, logística e importación. El impacto también podría extenderse a sectores que utilizan diésel para movilizar mercancías, actividades agrícolas, construcción y otras áreas productivas.
La situación ocurre mientras el mercado internacional enfrenta una menor disponibilidad de diésel y precios elevados debido a las afectaciones provocadas por los conflictos en Medio Oriente y Ucrania. Reuters reportó que los inventarios de combustible permanecen presionados en distintos mercados.
Aunque Trump respaldó la propuesta, Estados Unidos todavía no ha aprobado una prohibición de las exportaciones de diésel.
La Casa Blanca negó el miércoles un reporte que señalaba que el Gobierno estadounidense preparaba una prohibición de 90 días. Por ello, el alcance, duración y posibles excepciones de una eventual medida continúan sin definirse.
Además, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, se pronunció en contra de una prohibición general y señaló que podría provocar efectos adversos en el propio mercado estadounidense.
Según Wright, si las refinerías no pueden exportar el diésel producido, podrían quedarse sin capacidad de almacenamiento y reducir su procesamiento, lo que también podría presionar al alza los precios de la gasolina y del combustible para aviones.
Para México, el principal riesgo dependerá de si Washington finalmente limita las exportaciones, de cuánto tiempo dure la medida y de qué productos queden incluidos.
Por ahora, no existe un bloqueo al suministro de diésel estadounidense hacia México, pero la propuesta mantiene bajo atención el mercado de combustibles y la dependencia mexicana de las importaciones procedentes de Estados Unidos.
El País