Los trabajadores y las empresas pagan cuotas para sostener al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pero los recursos no se reflejan plenamente en la calidad de los servicios médicos que reciben los derechohabientes, el abasto de medicamentos y la atención, advirtió la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).
La organización empresarial señaló que las carencias de personal, los problemas de suministro de medicamentos y la insuficiencia de insumos e infraestructura afectan la capacidad de respuesta del Instituto, mientras las familias enfrentan mayores gastos para atender sus necesidades de salud.
De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, del INEGI, el IMSS contaba con 53.6 millones de derechohabientes. De ese universo, 38.2 millones tuvieron una necesidad de salud, 29.3 millones recibieron atención médica y solo 13.5 millones fueron atendidos en el propio Instituto.
Esto significa que apenas 45.9% de los derechohabientes del IMSS que recibieron atención médica acudió a esa institución. Cerca de 16 millones tuvieron que buscar servicios en otros establecimientos, una situación que puede representar gastos adicionales para los hogares.
La COPARMEX destacó que el gasto de bolsillo en salud de los hogares mexicanos aumentó 7.9% en términos reales entre 2022 y 2024, hasta alcanzar un promedio anual de 6 mil 421 pesos por hogar.
La proporción del gasto corriente monetario destinada a este rubro también creció: pasó de 2.6% en 2018 a 3.4% en 2024.
Además, cifras de México Evalúa citadas por la organización empresarial indican que, entre 2018 y 2024, el gasto real en medicamentos de los hogares cuya persona jefa estaba afiliada al IMSS aumentó 98%.
Ante este panorama, la confederación pidió que el Instituto publique informes periódicos sobre el desabasto de medicamentos, sus causas y las medidas implementadas para resolverlo, con indicadores que permitan evaluar los avances.
Las movilizaciones recientes de trabajadores del IMSS también han puesto sobre la mesa las carencias de medicamentos, la falta de personal, la insuficiencia de insumos y los rezagos en infraestructura médica.
La Coparmex reconoció el trabajo del personal médico, de enfermería, técnico y administrativo, pero sostuvo que se requieren mejores condiciones y recursos suficientes para garantizar una atención oportuna y segura.
Entre las medidas que considera necesarias están asegurar el suministro de medicamentos y tratamientos, cubrir las plazas vacantes, modernizar hospitales y clínicas, y evaluar de manera permanente la calidad de los servicios que reciben los derechohabientes.
La organización también advirtió que la atención compartida en algunas unidades de segundo y tercer nivel entre el IMSS y el programa IMSS-Bienestar representa un desafío para la planeación de los recursos y la capacidad de los servicios.
La discusión sobre el financiamiento cobra relevancia ante las cifras presupuestarias citadas por la Coparmex, con base en un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
Según ese análisis, el gasto público en salud alcanzaría un billón 136 mil 648 millones de pesos, con un crecimiento real de 10.6% respecto a 2026. Los recursos destinados a medicamentos y material médico y de laboratorio llegarían a 164 mil 245 millones de pesos.
Sin embargo, la organización señaló que el presupuesto del IMSS para esos rubros registraría una reducción de 5.9%, equivalente a 7 mil 373 millones de pesos menos. Entre los ajustes mencionados se encuentran una disminución de 32% en materiales y suministros médicos y de 3.3% en medicinas y productos farmacéuticos.
También advirtió que el gasto público en salud se mantendría en 2.9% del producto interno bruto (PIB), por debajo del 6% que la organización identifica como referencia recomendada por la Organización Mundial de la Salud para avanzar hacia la cobertura universal.
La confederación sostuvo que ampliar la cobertura médica sin garantizar el financiamiento necesario puede comprometer la sostenibilidad del sistema de seguridad social.
Por ello, pidió transparentar el uso de los recursos aportados por trabajadores y empleadores, así como informar sobre los resultados y la calidad de los servicios médicos.
La exigencia central es que las cuotas obrero-patronales se traduzcan en medicamentos disponibles, tratamientos oportunos, instalaciones adecuadas y personal suficiente para atender a la población asegurada.
Para la organización empresarial, mejorar los servicios del IMSS requiere que el presupuesto y las aportaciones se reflejen en resultados concretos para los derechohabientes y en una menor carga económica para sus familias.