Opinión

Para los muchachos de la edad... Ya maduritos

Por Ramón de la Peña


 

Les comparto una excelente poesía-reflexión del poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño, Mario Andrade. Su poema lo tituló "El tiempo de los maduros". El falleció en 1945 a los 51 años, realmente muy muy joven.

Él lo inicia relatándonos un mensaje, una verdad totalmente válida para los muchachos y muchachas de mi edad: “Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora"

 Luego destaca como nos deberíamos de sentir a nuestra edad (Muchachos de los cuarentas): "Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas, las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente."

 Y nos muestra cuál es su nueva actitud ante la vida: "Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada…  Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido… Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.  No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados... No tolero a manipuladores y ventajeros.

... Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros… Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo… Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos."

Y como el tiempo lo ve muy escaso, ¿Que nos recomienda?: "Mi tiempo es escaso como para discutir títulos… Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… Sin muchas golosinas en el paquete…  Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana… Que sepa reír, de sus errores... Que no se envanezca, con sus triunfos… Que no se considere electa, antes de hora… Que no huya, de sus responsabilidades… Que defienda, la dignidad humana... Y que desee tan sólo andar del lado  de la verdad y la honradez."

 Finalmente nos pide recordar que: "Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena… Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas… Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma… Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad, que sólo la madurez puede dar... Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan… Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he comido...

Finalmente nos dice directamente: "Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás... al final"