NOTICIAS EN:
  Veracruz   |   Yucatán   |   Sinaloa   |   Aguascalientes   |   Villahermosa  
Twitter xeunoticias Twitter   Facebook xeunoticias Facebook   Youtube xeunoticias Youtube   Instagram xeunoticias Instagram
 
Noticias en imágenes
Sociedad en imágenes
Podcast
Opinión
Videos
Coronavirus
Directorio Comercial
Opinión
sábado 19 de junio del 2021 1:17 PM, Veracruz, México.
 
Portada / Opinión / Post
Juan de Dios Castro Lozano

 11 dic 2020
Por: Juan José Rodríguez Prats

Perfil del Autor

Juan José Rodríguez Prats

Semblanza
Juan José Rodríguez Prats es un abogado y político mexicano, miembro e ideólogo del Partido Acción ...

+ Lee más de su perfil


Opiniones Anteriores

Nos conocimos en condiciones nada propicias para ser amigos. Éramos adversarios. Él, panista, yo, priista. Temible en la tribuna, feroz en su argumentación, contundente en sus conclusiones. Lo observé en el Colegio Electoral y le tuve miedo. Cuando se inició la LV Legislatura (1991-94), fecunda en el debate por las profundas reformas que se hicieron, lo rehuí hasta que llegó la ocasión de discutir la Ley de Ingresos. Fue una confrontación jurídica, con decencia y cultura. Por el PAN participaban él y Fauzi Hamdan. Por el PRI, Juan Ramiro Robledo y yo. Perdón que me adorne, pero ahí está el Diario de Debates para quien lo dude.

Siempre acompañado de otro gran señor, don Gabriel Jiménez Remus, nos saludábamos con una respetuosa reverencia. Adusto, solemne, atildado. Casi al final de la legislatura (12/05/1994), al no ser postulado a la senaduría, renuncié al PRI. Sin que nadie me invitara, toqué las puertas del PAN. En ese trance difícil, fui recibido con enorme generosidad por Carlos Castillo Peraza. En aquellos años, esos brincos de partido eran escasos y, más aún, del PRI al PAN.

En una comida con don Gabriel, sin más preámbulo, Juan de Dios me espetó: “Usted no me convence, no creo que sea un converso sincero. Me genera grandes sospechas”. Únicamente le respondí que me concediera el beneficio de la duda. Procuré inútilmente su aceptación hasta que desistí, pensando que nunca cambiaría de opinión.

Sin embargo, para mi sorpresa, al paso de los años nació un gran afecto e identificación. Descubrí que, detrás de esa aparente rigidez, había un ser humano de gran candor, sencillo, lleno de bondad, buen cristiano.

Nuestra convivencia, aunque espaciada, era intensa y plena. Desde el inicio, con algún aperitivo de arranque, se manifestaba un hombre claridoso y culto. Nuestras conversaciones eran largas y me generaban un gran gozo espiritual. Recuerdo especialmente un encuentro en su natal Lerdo, rodeado como un patriarca de su gran familia y, a su lado, su esposa y su hermana Rosario, grandes seres humanos con los que ha sido un privilegio convivir.

Nunca hubiera ganado una elección. No era un hombre que generara simpatía al inicio. Fue senador y cuatro veces diputado por la vía de la representación proporcional. Su legado doctrinario está contenido en varios libros y, desde luego, en el Diario de Debates de ambas cámaras. Su defensa del PAN y de sus principios siempre destacaban como ideas nucleares.

Criticaba la “pasividad de los buenos”, esa actitud conformista de no inmiscuirse en la política porque es sucia. Su principal preocupación era dejar testimonio de su reclamo. Permanente crítico de los abusos del poder, su escudo era la ley. Su idea recurrente, la vinculación inextricable y necesaria de la política y la ética. Repetía machaconamente que, o te metes a la política, o la política se mete contigo. En otras palabras, la política es un asunto de todos e irremediablemente, por acción o por omisión, nos hace responsables de sus resultados.

 

Una de sus ideas centrales: “El deber es un bien que obliga”. Me atrevería a agregar que evitar un mal mayor es también un deber. El triste dilema de enfrentar una amenaza, de diluir un peligro, de disminuir un riesgo. Esa es hoy la situación en México que nos constriñe a encontrar coincidencias y sumar voluntades.

Hace poco me correspondió el honor de invitarlo a un foro en el cual participó con su vehemencia acostumbrada, sosteniendo los ideales panistas. A los pocos días me llamó para darme las gracias. Le respondí que la vida me concedía el privilegio de su amistad como consecuencia de la sinceridad y la honradez.

Juan de Dios ejerció la virtud esencial de la política: la congruencia. Su voz y su vida son ejemplo que nos deben inspirar hoy y siempre.

 



13:11 Asistirá AMLO a conmemoración de los Tratados de Córdoba: Cuitláhuac García
13:05 Desaparece mujer en el municipio de Veracruz
12:55 Localizan a los 3 menores desaparecidos en Moloacán, Veracruz
12:53 El reto es autogenerar recursos, no sólo estirar la mano: Roberto Ruiz, aspirante a rector de la UV
12:51 ¡Partidazo! Alemania vence a Portugal en la Euro
12:47 Mermará ingresos de trabajadores de restaurantes por color rojo para Veracruz: Canirac
12:40 Hay 47 municipios en riesgo de contagio en el estado de Veracruz
12:31 Realizan operativo de alcoholimetría en Xalapa para reducir accidentes viales
12:30 En Veracruz, hay 11 municipios del norte con sequía grave, alerta Conagua
12:29 Inter de Milán 'festeja' alta médica de Eriksen
12:15 Quien no acudió a vacunarse es porque no aprecia su vida ni a sus seres queridos: Veracruzano
12:06 Arriban 15% menos tortugas para desovar en playas de Veracruz (Fotos)