En un golpe contundente contra el robo y procesamiento ilegal de combustible, la Fiscalía General de la República (FGR) desarticuló cuatro centros clandestinos dedicados a procesar y comercializar hidrocarburos de origen ilícito. Los operativos, ejecutados en tres estados del país, representan uno de los decomisos más importantes registrados recientemente en la materia y dejan en evidencia la complejidad de las redes que operan alrededor del huachicol en México.
Las acciones fueron coordinadas entre la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Guardia Nacional (GN) y PEMEX Logística. El trabajo de inteligencia, investigación e intercambio de información entre las dependencias del Gabinete de Seguridad fue el hilo conductor que permitió ubicar los cuatro inmuebles en los estados de San Luis Potosí —dos instalaciones—, Hidalgo y Morelos.
Todo comenzó con una serie de denuncias anónimas recibidas por un agente del Ministerio Público Federal (MPF). Los reportes apuntaban a la existencia de una nave industrial en el municipio capital de San Luis Potosí, a la que ingresaban de manera constante autotanques, lo que resultaba sospechoso para quienes vivían o transitaban por los alrededores.
Con base en esa información y el trabajo previo de inteligencia, las autoridades obtuvieron y ejecutaron una orden de cateo. Lo que encontraron adentro superó cualquier expectativa: una infraestructura compleja, diseñada específicamente para almacenar y manipular grandes volúmenes de combustible ilícito.
Entre los bienes asegurados en este primer inmueble destacan:
El segundo punto intervenido en San Luis Potosí fue un predio ubicado en la Laguna de San Vicente, donde presuntamente también se llevaban a cabo actividades de procesamiento ilícito de hidrocarburos. Aunque la instalación lucía más discreta, lo encontrado al interior reveló una operación igualmente sofisticada.
Las autoridades aseguraron 18 tanques verticales, dos líneas de producción de hidrocarburo, alrededor de 40 mil litros de petrolífero —entre los que se identificó petróleo crudo y diésel—, una muestra de ácido sulfúrico y otros compuestos con características de hidrocarburo, además de documentación diversa que podría ser clave para la investigación.
En el municipio de Tizayuca, Hidalgo, otra denuncia ciudadana llevó a las autoridades a identificar una instalación utilizada probablemente para el procesamiento de combustibles. Al ejecutar la orden de cateo, los agentes federales hallaron una operación de gran escala.
El aseguramiento incluyó 32 contenedores de mil litros, 25 contenedores con capacidad para cinco mil litros cada uno, y más de 456 mil litros de lo que podría ser hidrocarburo o producto químico. También fueron intervenidos equipos electrónicos, monitores, equipo de cómputo y documentación diversa que será analizada por los peritos de la FGR.
El cuarto y último inmueble intervenido se ubicó en el municipio de Cuautla, Morelos. En este caso, los vecinos reportaron algo que no pasaba desapercibido: el ingreso constante de pipas escoltadas por camionetas y un fuerte olor a hidrocarburos y químicos que impregnaba la zona.
Aunque el cateo en Cuautla arrojó un aseguramiento más focalizado —el inmueble, seis muestras de los contenedores localizados, documentación diversa y talones de cheques—, los indicios recopilados representan evidencia que refuerza la investigación en curso sobre la red de distribución y comercialización ilegal de combustible.
El robo de combustible a PEMEX y su posterior procesamiento y reventa clandestina —conocido popularmente como huachicol— ha representado una de las principales amenazas para la seguridad y las finanzas del sector energético en México durante años. Aunque los operativos han logrado golpes importantes a estas redes, la sofisticación de sus instalaciones evidencia que los grupos delictivos continúan invirtiendo recursos para mantener estas operaciones activas.
Las cuatro instalaciones desmanteladas en esta ocasión muestran un nivel de organización que va más allá del robo simple: hablamos de infraestructura industrial, equipos especializados, redes de distribución con autotanques y pipas, y documentación que sugiere la existencia de estructuras administrativas detrás de estas operaciones.
La FGR informó que las investigaciones continúan abiertas y que la evidencia y los bienes asegurados están siendo procesados por las autoridades competentes. No se reportaron detenidos en los comunicados iniciales, aunque los cateos forman parte de una investigación de mayor alcance que podría derivar en órdenes de aprehensión.
La #FGR en coordinación con la @SSPCMexico, @GN_MEXICO_ y @Pemex Logística, realizó acciones estratégicas para identificar y desarticular cuatro centros de almacenamiento y distribución ilícita de combustible en los estados de #SLP, #Hidalgo y #Morelos. Las investigaciones se… pic.twitter.com/02ZCA6uLbA
— FGR México (@FGRMexico) August 4, 2026