Una llamada telefónica en la que anuncian a una persona que ganó un premio, regalo o beneficio puede parecer una oportunidad inesperada, pero también convertirse en el inicio de un fraude bancario. Este tipo de engaño utiliza técnicas de manipulación para obtener información personal y financiera de las víctimas y posteriormente realizar operaciones sin su autorización.
De acuerdo con información publicada por El Economista, una presunta red habría utilizado este método para engañar a distintas personas y provocar un daño económico cercano a 40 millones de pesos.
El esquema se basa en generar confianza en la víctima mediante una comunicación que aparenta ser legítima. Los delincuentes se presentan como representantes de alguna empresa, institución o servicio y comunican a la persona que ha sido seleccionada para recibir un premio o algún tipo de obsequio.
El primer contacto generalmente ocurre mediante una llamada telefónica. El argumento puede variar: un premio, una promoción, un regalo, un beneficio exclusivo o incluso la supuesta devolución de algún dinero.
La finalidad es captar la atención de la víctima y conseguir que continúe la conversación.
Una vez establecida la confianza, los presuntos defraudadores solicitan información personal o bancaria bajo el argumento de que necesitan confirmar la identidad del ganador o completar el procedimiento para entregar el supuesto premio.
Es en este punto donde comienza el riesgo.
Los delincuentes pueden intentar obtener números de tarjetas, información de cuentas, contraseñas, códigos de seguridad o datos enviados mediante mensajes de texto, información que posteriormente puede ser utilizada para ingresar a servicios financieros o autorizar operaciones.
Con los datos obtenidos, los responsables presuntamente realizan retiros, transferencias u otros movimientos bancarios sin consentimiento del titular.
El engaño pertenece a las llamadas técnicas de ingeniería social, en las que el delincuente no necesariamente necesita vulnerar directamente los sistemas de una institución financiera, sino convencer a la propia víctima para que proporcione la información que necesita.
Una de las principales recomendaciones es recordar que ningún premio justifica entregar información bancaria confidencial por teléfono.
Ante una llamada de este tipo, es importante:
Una señal de alerta es que la persona que llama insista en obtener información confidencial o argumente que el supuesto premio será cancelado si la víctima no proporciona los datos de manera inmediata.
La regla más importante es sencilla: si alguien llama para entregar un premio, no necesita conocer la contraseña, NIP, CVV ni códigos de seguridad de una cuenta bancaria.
La investigación derivada de este esquema permitió la detención de cinco personas en la Ciudad de México y el Estado de México, quienes son señaladas por su presunta participación en la red.
De acuerdo con la información difundida, las autoridades relacionan a los detenidos con operaciones que habrían generado pérdidas cercanas a 40 millones de pesos.
Aunque las detenciones forman parte de la investigación del caso, el mecanismo utilizado vuelve a poner en evidencia una de las principales amenazas para los usuarios de servicios financieros: los fraudes en los que el delincuente utiliza una historia aparentemente legítima para conseguir voluntariamente información que después emplea para sustraer dinero.