La psicóloga Iveth Velasco señala que las redes sociales, las exigencias sociales y las dificultades para gestionar las emociones pueden afectar el bienestar de los jóvenes; destaca la importancia de reconocer los síntomas y buscar ayuda profesional.
La ansiedad, los síntomas depresivos y la presión por cumplir con determinadas expectativas sociales forman parte de los desafíos que enfrentan los jóvenes en materia de salud mental. Aunque actualmente se habla con mayor frecuencia de estos problemas, esto no necesariamente significa que hayan aumentado, sino que existe una mayor conciencia sobre la importancia de atenderlos.
Así lo explicó la psicóloga Iveth Velasco, quien destacó que durante años la atención psicológica y psiquiátrica estuvo rodeada de prejuicios, lo que dificultaba que las personas reconocieran sus problemas emocionales y solicitaran ayuda profesional.
La especialista señaló que hoy existe una mayor disposición, particularmente entre los jóvenes, para hablar sobre sus emociones e identificar situaciones que afectan su bienestar.
“Antes estas temáticas no se abordaban”, explicó, al recordar que acudir con un psicólogo o un psiquiatra solía asociarse equivocadamente con la idea de tener algún problema grave o estar “loco”.
Velasco consideró que esta mayor apertura permite conocer mejor las necesidades emocionales de la población joven y desarrollar estrategias para atenderlas, tanto en los entornos escolares como en el ámbito familiar.
La psicóloga explicó que aprender a reconocer las emociones es uno de los primeros pasos para cuidar la salud mental. Sin embargo, advirtió que cuando la angustia, la preocupación o el malestar emocional interfieren con las actividades cotidianas, es importante prestar atención y buscar orientación.
Entre las señales que pueden indicar la necesidad de recibir apoyo mencionó la angustia persistente, los problemas para dormir y las dificultades para controlar las emociones.
También señaló que la ansiedad puede manifestarse mediante episodios de pánico y síntomas físicos, como sensación de falta de aire, palpitaciones o dolores de cabeza.
La especialista aclaró que estas manifestaciones pueden tener distintas causas y que no deben atribuirse automáticamente a un trastorno psicológico. Por ello, recomendó acudir con profesionales de la salud para recibir una valoración adecuada cuando los síntomas persistan o afecten la vida diaria.
Otro de los factores que, de acuerdo con Velasco, influye en el bienestar emocional de los jóvenes es el uso de las redes sociales, donde suelen mostrarse momentos positivos, logros y experiencias agradables, sin reflejar necesariamente todas las dificultades de la vida cotidiana.
Esta exposición puede generar comparaciones constantes y la sensación de que es necesario cumplir con determinados estándares de apariencia, éxito o estilo de vida.
La psicóloga advirtió que estas expectativas pueden provocar frustración cuando los jóvenes comparan su realidad con las imágenes idealizadas que observan en internet.
“Vivimos en el mundo de la apariencia”, expresó, al señalar que es importante que cada persona identifique sus propias prioridades y aprenda a valorar su vida sin depender de la aprobación externa.
Añadió que la competencia por demostrar quién tiene mejores resultados o una vida aparentemente más exitosa puede debilitar los vínculos personales y dificultar que los jóvenes se sientan satisfechos con lo que son y tienen.
Para fortalecer la salud mental, Velasco destacó la importancia de la educación emocional, entendida como la capacidad de reconocer, identificar y expresar los sentimientos de manera adecuada.
Asimismo, consideró que las familias y los grupos de amigos pueden convertirse en redes de apoyo fundamentales para que los jóvenes hablen de lo que sienten y encuentren acompañamiento ante situaciones difíciles.
No obstante, aclaró que cuando una persona identifica que no puede resolver por sí misma un problema emocional, debe considerar la atención profesional con psicólogos o psiquiatras, según sus necesidades.
Finalmente, la especialista invitó a los jóvenes a hablar abiertamente de sus emociones, reconocer cuándo necesitan apoyo y evitar minimizar aquello que les genera malestar.
Subrayó que cuidar la salud mental implica aprender a gestionar las emociones y desarrollar herramientas para afrontar la presión social, con el objetivo de alcanzar un bienestar integral.