¿Cuándo fue la última vez que escribiste algo con pluma y papel?

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Por: Daniella Ovalle
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¿Cuándo fue la última vez que escribiste algo con pluma y papel? Es cada vez menos común y los especialistas señalan que la escritura a mano activa funciones cerebrales esenciales que fortalecen la memoria, la atención y el aprendizaje. Los niños y jóvenes corren el riesgo de perder habilidades cognitivas en plena proceso de desarrollo, advierten. ¿Por qué?

Escribir fortalece las áreas sensoriales motoras visuales y lingüísticas, lo que facilita el paso de pensamiento concreto al tracto. Pero en la adultez y vejez, también hay beneficios. Mejora la reserva cognitiva, un conjunto de habilidades y redes neuronales que ayudan a resistir los efectos del envejecimiento cerebral. Además de estos beneficios neurológicos, la escritura a mano es una forma de expresión profundamente humana.

Cada trazo es único, refleja nuestra personalidad, emociones e incluso nuestra salud, ya que cambios en la caligrafía pueden ser indicadores tempranos de enfermedades neurológicas.

Por la proximidad que tienen a las pantallas y computadoras, así como a teclear casi todo en ellas, los niños y jóvenes corren el riesgo de perder habilidades cognitivas en plena proceso de desarrollo, advirtió Graciela Alatorre Cruz doctora en psicología.

En entrevista con NMAS, la especialista informó que a través de la escritura manual aprendemos a involucrarnos con el ambiente y nuestro cuerpo entiende el mundo desde las texturas, los colores, los sabores y esa parte de la escritura.

Y es que advierte que la escritura motriz, o grafomotricidad es el ejercicio más beneficioso para el cerebro porque al escribir se ocupa la motricidad fina, se recuerda el concepto semántico de la palabra y el contexto que se tiene.

Señala que escribir durante la infancia tiene grandes beneficios debido a que el cerebro está en una etapa activa de neuroplasticida, que es la capacidad del cerebro para cambiar y reorganizarse a lo largo de la vida.

Además, de que dijo que este proceso apoya a recordar mejor: “Cuando nosotros escribimos a mano alguna cosa, nosotros memorizamos las cosas más fácilmente. Este es un proceso de aprendizaje.

Informó que en el Instituto de Neurobiología de la UNAM, a través de ejercicios apoyan a niños que fueron prematuros a recobrar las habilidades motrices, ya que la coordinación motriz y la escritura van de la mano para impulsar las funciones ejecutivas, como son la memoria, la atención y la velocidad de procesamiento de la información.

Además, alertó que las nuevas generaciones conocen poco la letra cursiva y es el ejercicio escrito más beneficioso para el cerebro: “Tiene que tener una atención sostenida todo el tiempo y no hay pausa hasta terminar la palabra. Es entonces un ejercicio de atención para el aprendizaje, útil para cualquier etapa de la vida”.

 

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