¿Qué es la naltrexona y para qué sirve?

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La naltrexona es un medicamento utilizado principalmente en el tratamiento de adicciones a opioides y al alcohol. Aunque es una herramienta terapéutica eficaz, su uso debe ser estrictamente supervisado por especialistas debido a sus posibles riesgos y contraindicaciones.

En entrevista para XEU, el psiquiatra Michael Patrich Redmon García explicó que la naltrexona es un antagonista de los opioides, es decir, bloquea los receptores del sistema nervioso central que se activan cuando una persona consume sustancias como morfina, heroína o fentanilo.

“Actúa por competencia específica en los receptores que generan la sensación de gratificación cuando se consumen opiáceos”, detalló.

La naltrexona se emplea en el tratamiento de personas con dependencia a opioides como la morfina, la heroína y el fentanilo, así como en pacientes con trastorno por consumo de alcohol.

En servicios de emergencia, existen presentaciones que pueden administrarse incluso por vía intranasal para revertir crisis graves por consumo de opioides, especialmente en casos de sobredosis por fentanilo.

En México, explicó el especialista, la presentación más común es en tabletas y se utiliza principalmente como parte de programas de rehabilitación, una vez que el paciente ya ha dejado de consumir opioides.

“El medicamento ayuda a reducir el deseo de consumo. Una vez que el paciente está libre de opioides, se puede usar para evitar recaídas”, señaló.

Pros de la naltrexona

  • Disminuye el deseo de consumir opioides y alcohol.

  • Bloquea los efectos placenteros de estas sustancias.

  • Puede prevenir recaídas en pacientes en proceso de rehabilitación.

  • Es una presentación considerada segura si se utiliza bajo supervisión médica.

Contras y riesgos

El especialista advirtió que la naltrexona no debe administrarse sin una evaluación médica previa, ya que puede provocar efectos adversos importantes.

Entre sus contraindicaciones destacan:

  • Pacientes con insuficiencia hepática.

  • Personas que aún tengan opioides en su organismo (si se administra en ese contexto puede provocar un síndrome de abstinencia agudo).

Si se suministra a una persona que todavía consume opioides, puede desencadenar una activación intensa del sistema nervioso autónomo, lo que podría derivar en arritmias severas e incluso poner en riesgo la vida.

Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran náuseas, vómitos, dolor de cabeza, vértigo y posibles alteraciones cardíacas.

Por ello, antes de iniciar el tratamiento se requiere realizar estudios de laboratorio, pruebas de función hepática y un electrocardiograma para descartar riesgos.

Redmon García subrayó que este medicamento debe ser prescrito y monitoreado por psiquiatras, particularmente aquellos especializados en adicciones, y administrado dentro de un protocolo clínico claro.

Aunque puede tomarse de manera ambulatoria, es recomendable que exista supervisión familiar y médica para evitar complicaciones.

“La naltrexona es muy útil como medicamento de control, pero debe manejarse con responsabilidad y bajo supervisión de expertos”, concluyó.

El especialista reiteró que no se trata de un fármaco de uso libre ni preventivo, sino de una herramienta terapéutica que forma parte de un tratamiento integral contra las adicciones.

Editor: Alexandra Burch
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