Donación de órganos en México: Mitos y realidades

Imagen Donación de órganos en México: Mitos y realidades

Por: Alexandra Burch
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En el marco del Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, surge una pregunta clave: ¿realmente ha crecido la cultura de la donación en México? Para el doctor Gustavo Martínez Mier, miembro académico de número de la Academia Mexicana de Cirugía, la respuesta es matizada: sí hay avances, pero todavía son desiguales y lejos de los estándares internacionales.

En entrevista para XEU, Martínez Mier explica que existen regiones del país donde la cultura de la donación ha incrementado de manera importante; sin embargo, en otras zonas se mantiene prácticamente sin cambios.

La medición se realiza a través de la tasa de donantes por millón de habitantes, indicador que permite comparar el desempeño entre entidades y países. Aunque México ha mostrado avances en algunos estados, el promedio nacional sigue por debajo de países considerados líderes en donación, como Estados Unidos y España, referente mundial en la materia.

Incluso dentro del territorio nacional existen contrastes: entidades como Veracruz se ubican ligeramente por debajo de la media nacional.

Para el especialista, el reto principal se resume en dos palabras: conocimiento y voluntad.

El conocimiento implica comprender qué significa la muerte cerebral, condición en la que se concreta la mayoría de las donaciones. Cuando el cerebro cesa totalmente su actividad, explica el médico, el resto de los órganos dejarán de funcionar eventualmente, aunque con soporte artificial puedan mantenerse activos temporalmente.

La falta de información genera confusión en las familias, especialmente cuando observan que el corazón del paciente aún late gracias a los aparatos médicos. Por ello, Martínez Mier considera que la educación sobre donación debería formar parte de la cultura escolar y social.

La segunda clave es la voluntad: la decisión consciente de ayudar al prójimo incluso en medio del duelo. “La donación es el último acto de amor”, subraya.

Persisten creencias que obstaculizan el aumento de donantes. Una de ellas es la idea de que el cuerpo debe permanecer “íntegro” después de la muerte. Otra, más delicada, es la sospecha de tráfico o comercio de órganos.

El especialista enfatiza que en México los programas de trasplante están regulados y encabezados por profesionales íntegros, cuyo objetivo es salvar vidas. Señala que estos mitos, junto con la falta de comunicación familiar, suelen impedir que se respete la voluntad de quienes en vida deseaban donar.

En muchos casos, aunque la persona haya querido ser donante, la familia desconoce su decisión o no logra aceptarla en el momento crítico.

Del lado de los receptores, también hay avances importantes. Las indicaciones médicas se han ampliado con el paso de los años.

Actualmente, personas mayores de 70 años pueden recibir un trasplante si su estado general de salud lo permite. Asimismo, pacientes con hepatitis C —ya tratados y con el virus eliminado— o personas con VIH bien controlado y con carga viral indetectable, pueden ser candidatos, algo impensable hace dos décadas.

La experiencia médica y los avances científicos han permitido romper barreras técnicas y ampliar las oportunidades de vida para más pacientes.

En este Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, el llamado es claro: informarse, conversar en familia y tomar una decisión consciente.

La donación de órganos no solo salva vidas; mejora la calidad y la cantidad de vida de quienes esperan una segunda oportunidad. Como concluye el doctor Martínez Mier, decidir donar es trascender más allá de la propia existencia y dejar un legado de solidaridad.

Tomarse un minuto para decir “sí” puede significar años de vida para alguien más.

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