Una colaboración internacional de astrónomos identificó dos planetas enigmáticos y gigantes, uno de los cuales de un radio un 36 % mayor que Júpiter.
La investigación fue liderada por la Universidad de La Laguna (ULL) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ambas en España.
Estos dos exoplanetas enormes pero ligeros orbitan HD 114082, una estrella de apenas 15 millones de años mucho más joven que el Sol (4.600 millones de años), gira 15 veces más rápido, tiene un 28 % más de masa, es mil grados más caliente y casi cuatro veces más luminosa.
Sus planetas reciben cerca de 200 veces más luz y calor que Júpiter, detalla el IAC en un comunicado.
El estudio, publicado en Astrophysical Journal Letters, ofrece claves sobre cómo se forman los exoplanetas y ayuda a poner en contexto el sistema solar.
El coordinador de este trabajo, Carlos del Burgo Díaz, explica que esta "extraña pareja" de exoplanetas gigantes destaca entre los más jóvenes detectados al pasar frente a su estrella por ser los que más tardan en completar una órbita.
El interior, un 20 % más cerca de su estrella que la Tierra del Sol, es del tamaño de Júpiter. El más externo está a la misma distancia orbital que la Tierra y tiene un radio un 36 % mayor que el de Júpiter y una densidad media más de 7,5 veces menor que la del agua, por lo que flotaría en ella.
Alejandro Suárez Mascareño, coautor del artículo, expone que los planetas se mueven en órbitas casi circulares en el mismo plano, pudiendo estar en o cerca de una resonancia.
El estudio incluye datos tomados con los telescopios espaciales TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) y CHEOPS (CHaracterising ExOplanet Satellite), y otros adquiridos con instalaciones terrestres como NGTS (Next-Generation Transit Survey; Chile), ASTEP+ (Antarctic Search for Transiting ExoPlanets telescope; Antártida) y el Observatorio de Las Cumbres (LCO).
Tras este hallazgo, apunta Carlos del Burgo, cabe esperar que la comunidad exoplanetaria se una a la caza de un segundo tránsito del planeta exterior y así poder medir su periodo con exactitud.
Una vez logrado este objetivo, la tarea de afinar las masas de los dos planetas requerirá medir los tiempos de varios tránsitos de uno y otro; un método que podría revelar otros miembros del sistema.
Estos gigantes se formaron dentro del disco protoplanetario, rico en gas y polvo, que rodeaba la estrella.
Primero, acumularon material hasta formar un núcleo sólido, y cuando alcanzaron cierta masa, se inició un proceso de acreción acelerado de gas y el calor interno hizo que su envoltura se expandiera.
La teoría sugiere que dos planetas próximos al nacer tienden a alcanzar masas similares.
La masa medida del planeta exterior es inferior al 24 % de la de Júpiter o 4,4 veces la masa de Neptuno.
Los investigadores apuntan a que estos dos planetas de HD 114082 pudieron formarse in situ, o bien en una región lejana y fría, y migraron hacia sus órbitas actuales, donde les llega más luz y calor.
Carlos del Burgo sugiere que estos gigantes han debido de influir en las órbitas de los asteroides y cometas -remanentes de la formación planetaria- más próximos a la estrella, ordenándolos en un cinturón situado en el mismo plano de las órbitas planetarias.
La colaboración internacional liderada por la ULL y el IAC integró 38 personas y en la misma se han coordinado esfuerzos para lograr la integración de datos y un procesamiento coherente.
En los próximos años, se podrán realizar observaciones con instalaciones como las empleadas en este trabajo y otras como el Telescopio Espacial James Webb, las cuales permitirán caracterizar este singular sistema en mayor detalle, desde precisar las masas de los planetas hasta revelar la composición química de sus atmósferas.
Con información de EFE / Foto: Ilustrativa de Pexels