Una técnica de construcción desarrollada y utilizada ampliamente en Alemania podría convertirse en una alternativa para combatir el calor en las viviendas de Veracruz y reducir el consumo de energía eléctrica durante las temporadas de altas temperaturas.
Se trata del sistema conocido como Massivbau, un modelo de construcción basado en estructuras de concreto, block o ladrillo de alta masa térmica, combinado con tecnologías de aislamiento exterior que impiden que el calor solar se acumule en los muros y techos.
Aunque las construcciones pesadas suelen asociarse con viviendas más calientes en regiones tropicales, especialistas señalan que el problema no radica en los materiales, sino en la falta de aislamiento térmico adecuado.
En el caso de Veracruz, donde predominan las condiciones cálidas y húmedas durante gran parte del año, los expertos recomiendan complementar las edificaciones con sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE) y fachadas ventiladas, tecnologías que permiten bloquear la entrada de calor antes de que alcance la estructura principal.
.png)
Las fachadas ventiladas incorporan una cámara de aire entre el revestimiento exterior y el muro. Cuando la radiación solar calienta la superficie externa, el aire dentro de la cámara asciende y se renueva continuamente mediante un fenómeno conocido como "efecto chimenea", disipando gran parte del calor antes de que llegue al interior.
Además, este sistema ayuda a controlar la humedad, uno de los principales desafíos para las construcciones ubicadas en zonas costeras como Veracruz.
Los estudios también destacan la importancia de aislar adecuadamente las azoteas, consideradas el principal punto de entrada de calor en una vivienda, así como incorporar vegetación y elementos de sombreado para reducir la incidencia directa de los rayos solares sobre los muros.
Entre las innovaciones analizadas figura el denominado bloque diatérmico cementado, una variante del block tradicional diseñada para ofrecer mayor resistencia a la humedad y una mejor eficiencia térmica.
De acuerdo con especialistas, la combinación de aislamiento exterior, techos protegidos y sistemas de ventilación pasiva permite reducir significativamente la necesidad de utilizar aire acondicionado, lo que se refleja en menores costos de electricidad.
Las estimaciones indican que las inversiones destinadas a mejorar el aislamiento térmico de una vivienda pueden amortizarse en un periodo de entre tres y cinco años mediante el ahorro generado en el consumo energético.
En un contexto de temperaturas cada vez más elevadas en la región, expertos consideran que este tipo de soluciones constructivas podrían representar una opción viable para mejorar el confort dentro de los hogares veracruzanos y disminuir la demanda de energía para enfriamiento.
Investigado con Gemini Deep Research