Las recientes imágenes difundidas por la NASA, en las que la Tierra aparece con una forma irregular y llena de protuberancias, despertaron dudas entre miles de personas. Sin embargo, el ingeniero geólogo del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Alejandro Salazar Méndez, aclaró que el planeta nunca ha sido una esfera perfecta y que esas representaciones corresponden a modelos científicos diseñados para estudiar su estructura interna.
El especialista explicó que, aunque desde el espacio la Tierra se observa prácticamente redonda, en realidad presenta pequeñas deformaciones provocadas por la distribución desigual de la masa en su interior.
"Desde lejos parecería que es una esfera y eso es lo que todos aprendimos desde la primaria, pero la realidad es que la Tierra no es perfectamente redonda", comentó.
Salazar Méndez detalló que el planeta gira sobre su propio eje y se encuentra ligeramente achatado en los polos. Además, existen regiones donde las rocas y el material del manto terrestre son más densos, lo que genera variaciones en la gravedad.
Estas diferencias provocan pequeñas deformaciones en la superficie terrestre que, científicamente, reciben el nombre de geoide, considerada la forma más cercana a la verdadera figura del planeta.
"Hay lugares donde la roca y el magma son más densos y eso genera deformaciones. Por ejemplo, existen zonas como la India donde el terreno aparece ligeramente más hundido y otras donde ocurre lo contrario", explicó.
El investigador precisó que las imágenes que recientemente circularon en redes sociales no muestran el relieve real con esas dimensiones, sino que amplifican miles de veces las irregularidades para que puedan apreciarse visualmente.
"Las anomalías se exageran para poder observarlas. En la vida cotidiana esas deformaciones no se perciben porque son muy pequeñas", indicó.
Comparó este proceso con aumentar de tamaño una montaña en un modelo tridimensional para facilitar su análisis, sin que ello signifique que realmente tenga esas dimensiones.
El geólogo señaló que este tipo de investigaciones forman parte de un proyecto científico que comenzó hace varias décadas y que ha mejorado gracias a datos cada vez más precisos obtenidos mediante satélites.
Explicó que conocer cómo se distribuye la gravedad permite entender mejor la composición del manto terrestre y el comportamiento de las capas internas del planeta.
Aunque aclaró que la ciencia todavía está lejos de poder anticipar con precisión un terremoto, Salazar Méndez afirmó que estos estudios representan un avance importante para comprender cómo se acumulan los esfuerzos dentro de la Tierra.
"Esta información nos ayuda a identificar dónde existen mayores esfuerzos en la corteza terrestre y qué tipo de rocas hay debajo de la superficie. Todavía estamos muy lejos de predecir los sismos, pero este tipo de investigaciones son de los primeros pasos para entender mejor cómo funciona nuestro planeta", concluyó.
El especialista enfatizó que las fotografías tradicionales tomadas desde el espacio siguen siendo correctas, ya que muestran la apariencia visible del planeta. En cambio, los modelos difundidos recientemente representan variaciones gravitacionales que permiten a los científicos estudiar con mayor detalle el interior de la Tierra y su evolución geológica.