La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica ante el incremento de casos de sarampión en América, una situación que expertos atribuyen, entre otros factores, a la disminución de las coberturas de vacunación en distintos países.
En entrevista, Manuel Ibarra, infectólogo pediatra y expresidente de la Asociación Nacional de Vacunología, señaló que México también enfrenta un aumento importante de casos y llamó a aprovechar el periodo vacacional para revisar y actualizar los esquemas de vacunación, especialmente antes del regreso a clases.
El especialista explicó que el actual escenario forma parte de un brote mundial que comenzó en 2025 y que ha generado incrementos importantes de contagios en diferentes regiones.
De acuerdo con el último reporte epidemiológico mencionado por Ibarra, con corte al 6 de agosto, México acumula 19 mil 185 casos confirmados de sarampión entre 2025 y lo que va de 2026.
Además, existen más de 3 mil casos en estudio y se han confirmado al menos 66 defunciones relacionadas con la enfermedad.
Ibarra señaló que los contagios han afectado prácticamente a distintos grupos de edad, desde menores de un año hasta adultos mayores de 40 y 50 años.
En el caso de Veracruz, el especialista destacó que durante 2025 no se reportaron oficialmente casos, pero el panorama cambió este año.
Hasta el último corte mencionado, la entidad acumula 66 casos confirmados de sarampión durante 2026, sin que hasta ahora se haya registrado una defunción.
El especialista consideró particularmente importante reforzar las acciones preventivas en el sur de Veracruz y otras entidades del sureste mexicano, debido a su cercanía con Guatemala, país donde actualmente se registra uno de los brotes más importantes de la región.
Ibarra explicó que la alerta de la OPS cobra especial relevancia para México debido a la situación epidemiológica que se presenta en Centroamérica, particularmente en Guatemala.
Advirtió que entidades como Oaxaca, Chiapas, Campeche, Tabasco, Quintana Roo y el sur de Veracruz presentan zonas con menores coberturas de vacunación, lo que podría favorecer la propagación del virus.
Por ello, consideró que la alerta no debe generar alarma entre la población, sino servir como un llamado a reforzar la vacunación y prevenir nuevos contagios.
“Esta alerta no es para preocuparnos, es para ocuparnos”, señaló.
El infectólogo explicó que el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen. Una persona infectada puede transmitir el virus a entre 15 y 18 personas que se encuentren cerca.
La transmisión ocurre principalmente a través de las secreciones respiratorias que se generan al toser, estornudar o respirar.
Uno de los principales problemas, explicó, es que una persona puede comenzar a contagiar antes de que aparezcan las características manchas o ronchas en la piel, por lo que inicialmente puede confundirse con un cuadro respiratorio común.
Entre los síntomas pueden presentarse fiebre, tos, escurrimiento nasal y posteriormente las lesiones características en la piel.
Ibarra recordó que la vacuna contra sarampión, rubéola y parotiditis (SRP) forma parte del esquema de vacunación y llamó a las familias a revisar las cartillas para comprobar que los menores cuenten con las dosis correspondientes.
Actualmente, explicó, también se contempla una “dosis cero” para menores de entre seis y 12 meses, particularmente ante el contexto epidemiológico. Esta dosis ofrece protección temporal y no sustituye las dosis que corresponden posteriormente dentro del esquema habitual.
El especialista señaló que México ha implementado estrategias de actualización de esquemas y que, hasta finales de abril, se habían aplicado más de 36 millones de vacunas contra el sarampión.
Las personas que no tengan certeza sobre su esquema pueden acudir a instituciones y centros de salud del país, entre ellos unidades de Secretaría de Salud, IMSS, ISSSTE, Pemex y Sedena, donde se aplican las vacunas de acuerdo con las recomendaciones vigentes.
Ibarra recomendó que:
El especialista aclaró que recibir una dosis adicional cuando no existe certeza sobre la vacunación previa no representa un problema, salvo que exista alguna contraindicación médica.
Ibarra explicó que la vacuna contra sarampión, rubéola y parotiditis es una vacuna de virus vivos atenuados, por lo que existen situaciones específicas en las que no debe aplicarse.
Entre ellas se encuentra el embarazo y algunas condiciones de inmunosupresión, como determinados tratamientos contra el cáncer, leucemia o enfermedades autoinmunes graves.
Asimismo, señaló que un cuadro febril agudo puede ser motivo para posponer temporalmente la aplicación, pero tener escurrimiento nasal o tos leve no necesariamente es una contraindicación.
El especialista llamó a las familias a no retrasar innecesariamente la vacunación por síntomas respiratorios menores y a consultar con el personal de salud antes de descartar una dosis.
Ante la proximidad del regreso a clases, Ibarra destacó la importancia de revisar los esquemas de vacunación durante las vacaciones.
Las escuelas concentran a un gran número de personas y, si existen menores sin protección, el riesgo de transmisión puede aumentar ante la presencia de un caso.
Por ello, recomendó a madres y padres aprovechar estos días para acudir a los centros de salud y verificar que sus hijos tengan las vacunas necesarias.
Finalmente, el especialista insistió en que la vacunación constituye la principal herramienta para contener el avance del sarampión y evitar que el brote que afecta a otros países de América tenga una mayor repercusión en México.