En medio de una de las peores crisis energéticas que enfrenta Cuba, las llamadas “solineras”, estaciones de carga alimentadas con energía solar, se han convertido en una alternativa para miles de personas que enfrentan apagones de hasta 20 horas o más.
Estas instalaciones fueron diseñadas principalmente para recargar vehículos eléctricos, como motocicletas, triciclos y pequeños automóviles, pero su utilidad se ha extendido a los hogares: también permiten cargar teléfonos celulares, ventiladores, lámparas y hasta ollas arroceras durante las interrupciones del suministro eléctrico.
El término “solinera” combina las palabras solar y gasolinera. Se trata de estaciones que utilizan paneles fotovoltaicos, baterías e inversores para generar y almacenar electricidad sin depender directamente de la red eléctrica nacional.
Una de las instalaciones privadas más recientes se encuentra en Playa Mégano, a unos 30 kilómetros del centro de La Habana. Cuenta con 24 paneles solares, tres baterías y sus respectivos inversores, infraestructura con la que puede llegar a cargar alrededor de 60 vehículos eléctricos al día.
La carga de vehículos tiene un costo que puede oscilar entre 2 y 5 dólares, dependiendo del consumo necesario para completar la batería. Para otros aparatos eléctricos personales, el servicio tiene un costo menor.
La necesidad de estas estaciones se explica por la duración de los apagones que afectan a distintas zonas de Cuba. En La Habana, los cortes han llegado a prolongarse por más de 20 horas, mientras que en comunidades de Villa Clara también se han reportado interrupciones de 20 horas o más.
Para quienes utilizan triciclos y motocicletas eléctricas como medio de transporte y fuente de ingresos, mantener las baterías cargadas resulta fundamental. Algunos de estos vehículos tienen autonomías que no superan los 80 kilómetros, por lo que encontrar un punto de carga puede determinar si sus conductores pueden continuar trabajando.
La expansión de las “solineras” también se observa en Villa Clara, donde hasta agosto se habían puesto en funcionamiento 46 instalaciones entre solineras y estaciones de carga, con prioridad para zonas donde los apagones son más prolongados.
De acuerdo con autoridades energéticas de la provincia, las instalaciones tienen, en promedio, 10 kilovatios de potencia y 20 kilovatios-hora de almacenamiento, aunque algunas cuentan con capacidades superiores.
En estos sitios, la población puede cargar gratuitamente celulares, ventiladores y lámparas, además de utilizar la energía para cocinar; la recarga de vehículos eléctricos sí tiene costo.
En Santa Clara también opera una estación de mayor capacidad, equipada con 56 paneles solares, 30 kilovatios de potencia y 60 kilovatios-hora de almacenamiento.
La función de estas estaciones va más allá de la movilidad eléctrica. En algunas comunidades cubanas se han habilitado sistemas solares para que los habitantes puedan cargar celulares, estaciones portátiles y utilizar equipos para cocinar durante los cortes de electricidad.
En Guantánamo, por ejemplo, se proyectaron centros comunitarios con sistemas solares de alrededor de 30 kilovatios, respaldo de almacenamiento de unos 60 kilovatios y capacidad para alimentar ollas arroceras y otros equipos eléctricos.
Así, las “solineras” se han convertido en una respuesta descentralizada ante la crisis energética: lugares donde los cubanos pueden recuperar algo de la electricidad que necesitan para comunicarse, cocinar, transportarse y mantener en funcionamiento sus actividades cotidianas.
Aunque estas estaciones no resuelven por sí mismas el déficit eléctrico de Cuba, su crecimiento refleja cómo la energía solar y las soluciones comunitarias están ganando espacio ante los prolongados apagones que afectan a la isla.