El calentamiento del planeta podría provocar una expansión de las zonas áridas durante las próximas décadas, al punto de que estas regiones podrían representar entre 39.31 y 40.28 por ciento de la superficie terrestre hacia finales del siglo XXI, de acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Research Letters.
La investigación fue realizada por científicos de la Academia China de Silvicultura, quienes utilizaron modelos climáticos para analizar la distribución actual de las zonas áridas y proyectar cómo podrían cambiar bajo distintos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero.
De acuerdo con sus estimaciones, entre 1994 y 2023 las zonas áridas representaban aproximadamente 38.58 por ciento de la superficie terrestre del planeta, sin considerar la Antártida.
Los investigadores advierten que la expansión de estas condiciones hacia regiones que actualmente son más húmedas podría incrementar problemas como la escasez de agua, la degradación de ecosistemas y la desertificación.
Las zonas áridas son regiones donde existe una importante escasez de agua. Para identificarlas, el estudio utiliza el índice de aridez, que compara la cantidad de precipitaciones con la pérdida potencial de agua mediante procesos como la evaporación y la transpiración de las plantas.
El análisis clasifica estas regiones en cuatro categorías:
Las regiones áridas se encuentran actualmente distribuidas en distintas partes del mundo, con importantes extensiones en Australia, China, África y otras regiones.
Uno de los aspectos particulares de la investigación es que los científicos incorporaron el efecto del dióxido de carbono (CO?) sobre la vegetación.
Aunque el aumento del CO? atmosférico es uno de los principales factores asociados al calentamiento global, los investigadores explican que las concentraciones elevadas de este gas pueden provocar que los estomas de las plantas se cierren parcialmente.
Estos pequeños poros permiten el intercambio de gases y participan en la transpiración. Cuando permanecen más cerrados, las plantas pueden perder menos agua, lo que modifica la estimación de la evapotranspiración potencial utilizada para determinar el grado de aridez.
Por esta razón, el equipo sostiene que algunos cálculos anteriores podrían haber sobreestimado la expansión futura de las zonas áridas al no incorporar adecuadamente este efecto del CO?.
Utilizando datos meteorológicos históricos de 1960 a 2023 y proyecciones de modelos climáticos CMIP6, los investigadores estimaron que las zonas áridas podrían aumentar hasta alcanzar 40.28 por ciento de la superficie terrestre entre 2071 y 2100, dependiendo del escenario de emisiones.
La cifra más elevada representaría un incremento de aproximadamente 2.37 millones de kilómetros cuadrados respecto al periodo de referencia de 1994-2023.
El estudio proyecta que Australia experimentaría los cambios más pronunciados en la distribución de las zonas áridas durante este siglo, seguida de Brasil, mientras que también se prevén modificaciones importantes en algunas regiones de África.
Los autores señalan que, debido a la vulnerabilidad de los ecosistemas de las zonas áridas, conocer cómo podrían cambiar resulta importante para planificar medidas de adaptación al cambio climático y enfrentar posibles problemas relacionados con el agua, los ecosistemas y la desertificación.
Cabe destacar que se trata de proyecciones climáticas y no de una predicción exacta. Los resultados dependen de los escenarios de emisiones y de los métodos utilizados para calcular la aridez. Además, la estimación del estudio es menor que la de investigaciones anteriores que habían planteado que las zonas áridas podrían llegar a cubrir hasta 56 por ciento de la superficie terrestre para 2100.
Fuente: Revista Science Alert