Investigadores de la Universidad de Oxford encontraron una relación entre el consumo de bebidas a temperaturas muy altas y un mayor riesgo de cáncer de esófago.
El café y el té forman parte de los hábitos cotidianos de millones de personas. En Europa, su consumo es especialmente elevado: en 2023 se bebieron en promedio 5.7 kilogramos de café por persona al año.
Aunque los posibles beneficios del café y otras bebidas calientes para la salud han sido estudiados ampliamente, sus riesgos cuando se consumen a temperaturas elevadas habían sido menos claros en las poblaciones occidentales.
Ahora, un estudio realizado por investigadores de Oxford Population Health encontró una asociación entre el consumo de bebidas muy calientes y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de esófago, específicamente carcinoma de células escamosas. Los resultados fueron publicados en la revista International Journal of Cancer.
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La investigación analizó información de cerca de un millón de adultos en Reino Unido, a quienes se dio seguimiento durante más de una década.
Los investigadores observaron que quienes acostumbraban consumir sus bebidas a temperaturas consideradas “muy calientes” presentaban aproximadamente tres veces más riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas del esófago, en comparación con quienes preferían sus bebidas tibias.
Incluso entre quienes las consumían simplemente “calientes” se observó un incremento del riesgo, de alrededor de 70 por ciento frente a quienes las tomaban a una temperatura más baja.
El estudio también encontró que beber seis o más bebidas calientes al día estaba asociado con un incremento de 71 por ciento en el riesgo, independientemente de la temperatura reportada.
Uno de los puntos importantes del estudio es que no señala al café o al té como sustancias cancerígenas por sí mismas.
La preocupación está relacionada principalmente con el calor. El consumo repetido de líquidos a temperaturas muy elevadas puede provocar lesiones térmicas en el revestimiento del esófago. Con el paso del tiempo, este daño podría favorecer procesos de inflamación y alteraciones celulares relacionados con el desarrollo del cáncer.
Esto coincide con investigaciones anteriores. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ya había clasificado en 2016 el consumo de bebidas muy calientes, por encima de los 65 grados Celsius, como probablemente carcinogénico para los humanos.
No necesariamente.
Los resultados no indican que las personas deban eliminar el café o el té de su alimentación. El principal mensaje es evitar consumirlos cuando se encuentran a una temperatura capaz de quemar la boca o el esófago.
Una medida sencilla consiste en esperar unos minutos antes de beber una taza recién preparada, especialmente cuando todavía está demasiado caliente para tomarla cómodamente.
Además, los investigadores advierten que el estudio identifica una asociación y que todavía existen limitaciones, entre ellas que la temperatura habitual de las bebidas fue reportada por los propios participantes.
La asociación encontrada corresponde principalmente al carcinoma de células escamosas del esófago, uno de los principales tipos de cáncer que pueden afectar este órgano.
El estudio no encontró la misma relación con el adenocarcinoma de esófago, otro tipo de cáncer de esta zona.
Para reducir el riesgo de cáncer de esófago también son importantes otros factores de prevención, particularmente no fumar y limitar el consumo de alcohol, que representan factores de riesgo conocidos para esta enfermedad.
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