El ombligo podría revelar señales de Parkinson y otras enfermedades, según estudio

Imagen El ombligo podría revelar señales de Parkinson y otras enfermedades, según estudio

Por: Alberto Álvarez Sánchez

El ombligo podría tener una función más allá de acumular células muertas de la piel, sudor y sebo. Un reciente estudio científico encontró que los compuestos químicos presentes en esta zona del cuerpo podrían contener patrones relacionados con algunas enfermedades, entre ellas el Parkinson, el deterioro cognitivo leve y el COVID-19.

La investigación, publicada en la revista científica Scientific Reports, analizó muestras obtenidas mediante hisopos de distintas partes del cuerpo y encontró que los perfiles de compuestos orgánicos volátiles (COV) podían diferenciar, a nivel de grupo, a personas sanas de participantes con alguna de estas condiciones.

¿Qué encontraron los investigadores?

El estudio fue realizado como una investigación de prueba de concepto y contó solamente con 24 participantes: seis personas con enfermedad de Parkinson, seis con deterioro cognitivo leve, seis con COVID-19 y seis participantes sanos.

A cada persona se le tomaron muestras durante aproximadamente 10 segundos de tres zonas:

  • Interior de la nariz.
  • Zona del cartílago de la oreja.
  • Ombligo.

Posteriormente, los investigadores analizaron las muestras mediante una técnica denominada espectroscopia fotoacústica basada en láser, con la que pudieron identificar la huella espectral de los compuestos orgánicos volátiles presentes en cada muestra.

Los COV son moléculas que contienen carbono y que pueden liberarse al ambiente a través del sudor, la respiración, la orina, la saliva y los aceites de la piel, entre otras vías.

El ombligo mostró diferencias entre los grupos

De acuerdo con los resultados, las diferencias más claras aparecieron en las muestras tomadas de la nariz y el ombligo.

En el caso de las muestras umbilicales, los investigadores observaron patrones diferenciados entre los grupos. La separación más marcada se produjo entre las personas sanas y quienes presentaban deterioro cognitivo leve, mientras que las muestras de participantes con Parkinson y COVID-19 mostraron cierta superposición.

Los científicos también analizaron muestras nasales de tres personas adicionales con Parkinson tomadas dos semanas después de las primeras mediciones. Al incorporarlas al análisis, estas muestras se agruparon con las correspondientes al grupo original de pacientes con Parkinson.

Sin embargo, los propios investigadores señalan que este resultado es preliminar, debido al reducido número de participantes.

¿Cómo funciona esta posible técnica?

Para analizar las muestras, los científicos colocaron los hisopos en un dispositivo especial y utilizaron aire sintético purificado para liberar los compuestos químicos presentes.

Después, un láser infrarrojo permitió detectar cómo las diferentes moléculas absorbían la luz en distintas longitudes de onda. Con esta información se generó una especie de huella química de cada muestra.

Los investigadores utilizaron posteriormente un análisis estadístico conocido como análisis de componentes principales para identificar patrones entre los diferentes grupos.

Además, descubrieron que podrían ser suficientes cinco longitudes de onda para obtener una diferenciación similar a la conseguida mediante una parte más amplia del espectro analizado, lo que podría facilitar el desarrollo futuro de dispositivos más pequeños y económicos.

Todavía no es una prueba para detectar enfermedades

A pesar de los resultados, los investigadores advierten que todavía es necesario realizar estudios mucho más grandes antes de determinar si esta técnica puede utilizarse para detectar enfermedades en la práctica clínica.

Uno de los principales problemas es el tamaño de la muestra. Con solamente 24 participantes, no es posible establecer si los patrones encontrados se mantienen en una población más amplia.

La edad también representa un factor que debe estudiarse con mayor profundidad, debido a que estuvo relacionada con diferencias en las huellas espectrales y con los diagnósticos dentro de esta pequeña muestra.

Además, el experimento se realizó bajo condiciones controladas de laboratorio. Productos como perfumes, jabones, artículos de higiene personal y contaminantes ambientales podrían modificar los compuestos detectados en condiciones cotidianas.

Por ello, los autores plantean que serán necesarios estudios con grupos más numerosos y edades comparables, además de investigaciones realizadas en condiciones más cercanas a la vida diaria.

El estudio no demuestra que el ombligo pueda diagnosticar Parkinson, deterioro cognitivo o COVID-19. Lo que plantea es que el análisis de los compuestos orgánicos volátiles presentes en muestras del cuerpo podría convertirse en una vía de investigación para desarrollar métodos de detección no invasivos.

Investigaciones previas también han estudiado los compuestos orgánicos volátiles como posibles biomarcadores de Parkinson y han señalado la necesidad de realizar estudios con muestras más grandes y protocolos estandarizados.

 

Con información de Science Alert / Foto: Pexels

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