Los niños que pasan dos horas o más al día frente a pantallas presentan un riesgo relativo 2.16 veces mayor de cumplir criterios de cribado de un posible trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), en comparación con quienes pasan menos de una hora diaria, según los resultados del estudio Dieta, pantallas y síntomas de TDAH en la infancia. Resultados del Proyecto SENDO.
La investigación fue realizada por un grupo de la Universidad de Navarra, con apoyo de Fundación Mapfre, dentro del Proyecto SENDO, una cohorte pediátrica prospectiva que analiza la relación entre distintos hábitos de vida y la salud infantil.
El análisis incluyó a 568 niños y niñas de entre 4 y 5 años al inicio del seguimiento, quienes fueron observados durante aproximadamente dos años. Los investigadores recopilaron información sobre alimentación, actividad física, sueño, sedentarismo y exposición a pantallas mediante cuestionarios respondidos por los padres.
Del grupo estudiado, 61% pasaba menos de una hora diaria frente a pantallas, mientras que 39% tenía una exposición de una hora o más. Al analizar distintos niveles de exposición, los investigadores encontraron un riesgo relativo de 1.22 entre quienes pasaban de una a dos horas al día y de 2.16 entre quienes llegaban a dos horas o más.
El 10.9% de los participantes cumplió los criterios de un posible TDAH mediante la escala de DuPaul. Sin embargo, los investigadores aclaran que este resultado no equivale a un diagnóstico de TDAH, ya que se trata de una herramienta de cribado que identifica a menores que podrían requerir una evaluación clínica más completa.
El estudio también encontró una asociación entre un mayor consumo de alimentos ultraprocesados y peores resultados en algunos indicadores de comportamiento. En promedio, estos productos representaron 37% de la ingesta energética de los niños analizados.
Los menores con mayor consumo de ultraprocesados obtuvieron puntuaciones más elevadas en indicadores relacionados con hiperactividad, inatención, relaciones con sus compañeros y conducta prosocial.
No obstante, los propios investigadores subrayan una precisión importante: el estudio es observacional y no demuestra que el uso de pantallas o el consumo de ultraprocesados causen TDAH. La investigación identifica asociaciones y, por su diseño prospectivo, permite observar que los hábitos fueron registrados antes de la evaluación posterior de los síntomas.
La investigadora Nerea Martín Calvo, especialista en pediatría de la Universidad de Navarra, señaló que el TDAH tiene un origen complejo en el que intervienen factores genéticos y neurobiológicos, además de elementos relacionados con el entorno y los hábitos de vida.
El informe plantea que será necesario realizar nuevas investigaciones para replicar estos resultados, mejorar la medición objetiva del tiempo de exposición a dispositivos y determinar si modificar estos hábitos puede producir cambios en los síntomas.
Aunque el estudio fue realizado en España, el tema también resulta relevante para familias de Veracruz y otros estados de México, debido al creciente uso de teléfonos celulares, tabletas, computadoras y videojuegos entre menores.
El resultado no significa que un niño que utiliza una pantalla durante más de dos horas vaya a desarrollar TDAH. La cifra corresponde a una asociación estadística observada en este grupo de estudio y no a una probabilidad individual de desarrollar el trastorno.
Los especialistas recomiendan considerar el tiempo de pantalla dentro de un panorama más amplio que incluya sueño, actividad física, alimentación, convivencia familiar y comportamiento, y consultar con un profesional de la salud cuando existan problemas persistentes de atención, hiperactividad o impulsividad.
El TDAH significa trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Es un trastorno del neurodesarrollo que suele comenzar en la infancia y puede afectar la capacidad para mantener la atención, controlar los impulsos y regular el nivel de actividad.
Los principales síntomas pueden incluir:
No todos los niños con TDAH presentan los mismos síntomas ni necesariamente tienen hiperactividad. Además, tener alguno de estos comportamientos no significa por sí solo que un niño tenga TDAH.