Los testículos también tienen un reloj biológico y, al igual que otros órganos, presentan cambios relacionados con el envejecimiento. Ahora, un grupo de investigadores en China identificó una molécula que podría estar involucrada en este proceso y acelerar el deterioro de las células responsables de la producción de espermatozoides.
El hallazgo fue publicado en la revista científica Journal of Molecular Cell Biology y aporta nuevas pistas sobre cómo cambia el tejido testicular con el paso de los años y qué factores podrían influir en la fertilidad masculina.
Para realizar el estudio, los científicos analizaron muestras de tejido testicular de cuatro hombres: dos jóvenes de 23 y 30 años, y dos adultos mayores de 62 y 91 años. Todos habían tenido hijos y se les había extirpado un testículo por razones médicas.
Después de examinar más de 10 mil núcleos celulares, los investigadores encontraron diferencias importantes entre las muestras de los participantes jóvenes y las de los adultos mayores.
De acuerdo con los autores, el envejecimiento provoca alteraciones estructurales en los testículos y modifica la comunicación entre distintos tipos de células que intervienen en la producción de espermatozoides y hormonas.
Uno de los hallazgos más relevantes fue el aumento de una proteína llamada WLS en las células de Sertoli, encargadas de brindar soporte al desarrollo de los espermatozoides.
Para comprobar su posible participación en el envejecimiento, los investigadores aumentaron la expresión del gen relacionado con esta proteína en células de Sertoli cultivadas en laboratorio. Como resultado, observaron una aceleración de los signos de envejecimiento celular.
Esto sugiere que WLS podría funcionar no solamente como un indicador del envejecimiento testicular, sino también como uno de los factores que contribuyen a impulsarlo, aunque todavía se necesitan más investigaciones para confirmar su función.
A diferencia de los ovarios, que cuentan con una reserva limitada de óvulos inmaduros, los testículos poseen células madre capaces de autorrenovarse y participar en la producción de espermatozoides.
Por esta razón, los hombres pueden conservar la capacidad de tener hijos incluso después de los 60 años. Sin embargo, esto no significa que la fertilidad masculina permanezca igual durante toda la vida.
Las investigaciones han identificado que, con el paso de los años, disminuyen dos tipos de células fundamentales: las células de Sertoli, que apoyan la producción de espermatozoides, y las células de Leydig, responsables de producir testosterona.
El nuevo estudio encontró que la comunicación entre estas células también presenta alteraciones relacionadas con la edad, lo que podría perjudicar el desarrollo de los espermatozoides.
Además, los investigadores observaron cambios en la interacción de las células de Leydig con los procesos relacionados con la secreción hormonal y la formación de vasos sanguíneos, así como modificaciones en la comunicación de las células de Sertoli con el sistema inmunológico.
Aunque la calidad y función de los espermatozoides tienden a disminuir después de los 45 años, este proceso no ocurre de manera tan drástica como la reducción de la cantidad y calidad de los óvulos femeninos.
Los propios autores reconocieron que uno de los principales límites de su investigación fue el reducido número de muestras humanas analizadas, por lo que consideran necesario estudiar más tejidos testiculares para confirmar sus resultados.
La disponibilidad de estas muestras, especialmente de hombres mayores, es limitada por cuestiones éticas y dificultades prácticas.
El tema también ha sido señalado por un consorcio internacional de especialistas que, en 2023, encabezado por Moira O'Bryan, de la Universidad de Melbourne, pidió fortalecer la investigación sobre la infertilidad masculina y propuso crear un banco mundial de tejidos y datos clínicos.
Los especialistas señalaron que en muchos casos se desconoce el origen de la infertilidad masculina y existen pocos tratamientos específicos.
Comprender cómo funciona el reloj biológico de los testículos podría abrir nuevas líneas de investigación para identificar las causas del deterioro reproductivo masculino y desarrollar alternativas para atender los problemas de fertilidad.
Con información de Science alert