Los desfiles del Carnaval de Veracruz que congregan a miles de personas no siempre han sido sobre el bulevar Manuel Ávila Camacho; hace muchos años se realizaban en calles del centro de la ciudad.
Ricardo Cañas, investigador, afirma que desde 1925 y durante mucho tiempo se realizaron en la avenida Independencia; 5 de Mayo; tramos del malecón, Plaza de la República; Montesinos y hasta Díaz Mirón.
Incluso en 1975 se llevó a cabo un desfile en calle Icazo y parte de la avenida Cuauhtémoc, el cual no tuvo mucho éxito. Para 1982 se utilizó la avenida Ignacio Allende y Miguel Alemán.
"Fue bueno por la amplitud que tiene esta avenida; lamentablemente causó estragos en la cuestión del transporte porque partía en dos a la ciudad, no se podía cruzar, desde Montesinos hasta Juan Enríquez no se podía cruzar de un lado a otro".
Sin embargo, en la búsqueda de un espacio adecuado para los recorridos, desde mediados de los años 70 hubo carnavales "mixtos", es decir, algunos se hacían en una parte del bulevar Ávila Camacho y el malecón y después regresaban al centro.
"Desafortunadamente en Independencia y 5 de Mayo las banquetas son angostas, la gente no cabía, cada vez iba creciendo la cantidad de gente que venía a los desfiles del Carnaval de Veracruz".
Eran tantas las personas que algunas se subían a los antiguos balcones de los edificios lo que ocasionó accidentes; por lo menos dos de ellos se cayeron cuanto estaban saturados de personas.
Por lo tanto "a finales de los 80 y principios de los 90 más o menos quedan ya definitivos en el bulevar Manuel Ávila Camacho" para evitar situaciones de riesgo.
Inicialmente el comité organizador vendía metros lineales de la vialidad para que las personas interesadas instalaran sus sillas o templetes desde donde podían observar el paso de los contingentes.
"Había quienes colocaban planas de tráileres para subir a sus familiares y amistades" y no eran gradas metálicas como actualmente ocurre.
En esa época el municipio solo colocaba dos hileras de asientos en las orillas, tanto del lado mar como del camellón y las vendía a los que quisieran estar al frente.
No obstante también se presentaron accidentes porque en algunos casos era madera que no estaba en buen estado y no resistía el peso de tantas personas.
A partir de entonces se contrató a una empresa para que a lo largo del bulevar costero habilitara gradas como actualmente se hace.