¿Has sufrido la pérdida (fallecimiento) de alguien a quien amabas, pero solo tú sabías que la amabas?
¿Has sufrido alguna pérdida de una persona pero no tuviste oportunidad de despedirte?
Estas pérdidas son denominados duelos que no tuvieron, que no hubo oportunidad de tener una despedida tradicional como la que todos tienen, ese ritual tradicional que existe cuando parte algún familiar.
La Psicóloga, sexóloga clínica y psicoterapeuta de pareja, Cecilia Jaurega, explicó en qué consiste los duelos que no tuvieron.
“Para las personas que están relacionadas en vínculos que no tienen visibilidad social como aquellas relaciones de personas, parejas gays, o vínculos de segundas familias, o estas personas que tenían una relación muy cercanas con sus mascotas”.
En esta categoría también están las personas desaparecidas, los hijos que no pudieron regresar a casa, las mamás que no tuvieron la oportunidad de despedirse de sus hijos.
Dentro de los duelos que no tuvieron permiso, también están las mujeres que perdieron a su bebé en el embarazo.
La psicóloga subrayó que cuando alguien no vive su duelo, eso desata otras afectaciones.
“Afecta emocionalmente al individuo, puede hundirlo en una tristeza muy profunda, puede afectar en una depresión crónica, puede afectar en la personalidad, afecta en las relaciones internacionales, en la dinámica familiar”.
La especialista, indicó que si no se trabaja en el duelo, se puede acumular tristeza, enojo, un cuadro de depresión, la depresión se puede hacer un trastorno, lo que anula a la personas para poder trabajar.
Pero si la persona no se dio permiso de vivir ese duelo con quien tenía un vínculo, si era una relación que no tenía visibilidad, la psicóloga recomienda empezar por reconocer esos sentimientos que permanecen ahogados.
“Reconocer que amaba a esa persona, y entonces empezar a vivir el duelo y elaborarlo, reconocer que lo extraña, que le duele, empezar a abrir el duelo y llorarlo, dolerse, enojarse y empezar a procesarlo y darle un espacio para que pueda elaborarlo y de ahí integrar toda esta experiencia y poder sanar esa esa parte de su vida”.
Cecilia Jaurega, afirmó que no se debe tener miedo a las emociones, porque es sano vivir con emociones y aprender a gozar de ellas, pues la tristeza, el enojo, la alegría
“Todas las emociones, tanto la tristeza como el enojo, como la alegría son tan sanas porque nos hacen tocar la parte más humana de nosotros, nos dirigen, nos hacen reconocer cuáles son nuestras fortalezas como nuestras debilidades y nos hacen más humanos”.
La psicóloga exhorta a las personas, que cada día se permitan conocerse, que se permitan vivir, que respiren todos los días y que se permitan sentirse, que se permitan vivir sus emociones, que se permitan reír y que se permitan llorar, y que se permitan enojarse
Expresar las emociones marca a sí mismo cuáles son los límites para los demás que puedan por decir, "Esto no me gusta y esto sí me gusta" y se y puedan gozar de la vida siendo felices.
Foto: Imagen de Mario Wallner tomada de Pexels