Durante décadas, los tranvías fueron parte de la vida cotidiana de Veracruz. Sin embargo, en 1981 dejaron de circular bajo la idea de que representaban un sistema de transporte obsoleto frente al crecimiento del automóvil y la modernización de las vialidades.
Más de cuatro décadas después, especialistas en movilidad urbana sostienen que aquella decisión podría considerarse un error histórico, pues eliminó una infraestructura de transporte eléctrico que hoy encaja con los modelos de ciudad que impulsan diversas metrópolis del mundo para combatir la congestión vial y la contaminación.
De acuerdo con análisis recientes sobre urbanismo y movilidad sostenible, la desaparición del tranvía respondió a una visión de planificación urbana centrada en facilitar la circulación de vehículos particulares, un modelo que actualmente es cuestionado por haber contribuido al crecimiento del tráfico, la dependencia del automóvil y el deterioro ambiental en numerosas ciudades.
En el caso de Veracruz, los expertos señalan que sustituir una red de transporte eléctrico por sistemas basados principalmente en unidades de combustión interna no resolvió de fondo los problemas de movilidad y, por el contrario, contribuyó al aumento del congestionamiento vial y de las emisiones contaminantes.
Actualmente, miles de automovilistas enfrentan diariamente largas filas en avenidas como Ejército Mexicano, Miguel Alemán, Rafael Cuervo, Cuauhtémoc y Díaz Mirón, mientras la zona conurbada Veracruz-Boca del Río continúa creciendo y demandando nuevas alternativas de transporte masivo.
Los estudios citados destacan que un tranvía moderno puede movilizar entre 30 mil y 40 mil pasajeros al día, generar menos emisiones contaminantes y utilizar de manera más eficiente el espacio público, especialmente en zonas históricas donde la ampliación de vialidades resulta prácticamente imposible.
Además, especialistas consideran que Veracruz perdió una infraestructura que hoy sería considerada de vanguardia. Incluso señalan que parte de las antiguas vías permanecen sepultadas bajo el pavimento como evidencia de un sistema que fue desmantelado antes de agotarse sus posibilidades de modernización.
A diferencia de los antiguos tranvías, las nuevas generaciones de estos sistemas incorporan tecnología de accesibilidad universal, plataformas de piso bajo y, en algunos casos, baterías que permiten circular sin cableado aéreo en zonas históricas para preservar el paisaje urbano.
Ciudades como Barcelona y Murcia, en España; Niza, en Francia; así como San Francisco, en Estados Unidos, mantienen o han fortalecido sus sistemas tranviarios como parte de estrategias para reducir el uso del automóvil y mejorar la movilidad urbana. En México, la Ciudad de México conserva sistemas de transporte eléctrico como el Tren Ligero.
No obstante, los especialistas advierten que recuperar un sistema de tranvías en Veracruz no implicaría únicamente volver a colocar rieles. También requeriría una transformación profunda en la manera de planificar la ciudad, priorizando el transporte público sobre el automóvil particular, así como inversiones públicas de largo plazo para garantizar la viabilidad financiera del proyecto.
Aunque actualmente no existe una propuesta oficial para reinstalar tranvías en el puerto, el debate cobra relevancia en un contexto donde cada vez más ciudades buscan alternativas sustentables para enfrentar la congestión vial, la contaminación y los efectos del cambio climático.
Lo que hace 45 años fue considerado una reliquia del pasado, hoy es visto por diversos especialistas como una posible herramienta para construir una ciudad más ordenada, eficiente y amigable con el medio ambiente.
Fuente: Gemini Deep Search