Familias de la comunidad de Paso Colorado, perteneciente a Medellín, enfrentan una severa crisis por la falta de energía eléctrica. Los afectados denuncian que la problemática se ha intensificado debido a que diversos residentes se conectan de manera irregular a la red, lo que satura la infraestructura existente.
En entrevista, el señor Sergio Lara Alba, habitante afectado de Paso Colorado, explicó que la localidad ha dejado de ser la zona semirrural de pocas casas que era antes. El crecimiento habitacional urbano no ha sido acompañado por una regularización del servicio, lo que ha detonado constantes apagones que se vuelven insoportables ante las altas temperaturas actuales.
De acuerdo con el testimonio de Lara Alba, el origen de las fallas radica en la falta de contratos formales ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por parte de nuevos colonos:
"Un vecino vino y me dijo: es que hay casas que no han hecho contrato ante la Comisión y se están colgando de la energía eléctrica. Y eso nos ha ya provocado pues estos apagones cada cierto tiempo, y más ahorita con el calor".
El denunciante puntualizó la disparidad de la situación en la comunidad:
Familias cumplidas: Alrededor de 30 familias cuentan con su contrato en regla y realizan sus pagos puntualmente.
Crecimiento desmedido: La comunidad continúa expandiéndose con la edificación de viviendas de gran tamaño y múltiples recámaras, las cuales demandan una alta cantidad de energía sin estar declaradas ante la CFE.
Infraestructura obsoleta: Aunque el año pasado se sustituyó el transformador, se instaló un equipo pequeño diseñado para el consumo de no más de 10 casas, capacidad que hoy resulta totalmente insuficiente.
Más de 30 casas afectadas acumulan dos días y dos noches consecutivas sin luz. Esta situación ya empezó a generar afectaciones económicas directas en los hogares, obligando a los residentes a desechar alimentos descompuestos por la falta de refrigeración.
Los habitantes califican la situación como una injusticia y una paradoja geográfica, ya que la comunidad se encuentra a escasos 800 metros de la Termoeléctrica de Dos Bocas. Además, señalan que fraccionamientos colindantes, como el Rodríguez Alcaíne —donde habitan trabajadores de la CFE—, gozan de un servicio impecable, evidenciando una marcada desigualdad.
Aunque la CFE asignó un número de folio al reporte ciudadano y ha mantenido comunicación telefónica para dar seguimiento, los vecinos urgen la instalación de un transformador de mayor capacidad que pueda soportar la demanda real de la zona y frene el impacto del clandestinaje.