Zoé López Vidaña, de 12 años de edad, triunfó en Bulgaria y es Campeona mundial de Gimnasia Rítmica con síndrome de Down al lograr cinco medallas: tres de oro y dos de plata.
Claudia Karime Vidaña, mamá de la adolescente, explicó que su hija compitió en la categoría "Junior" en donde participan menores de 11 a 16 años.
"Y pues gracias a Dios esa era nuestra meta deportivamente, además de la experiencia que queríamos que viviera rodeada de otras niñas que tienen su misma condición y que también compiten en Gimnasia Rítmica".
El desempeño de la joven gimnasta en cada una de las pruebas fue consistente y de alto nivel, acumulando medallas en prácticamente todas las modalidades en las que compitió. La lista de preseas conquistadas en Bulgaria es la siguiente:
Para su familia, su entrenador y sus maestros, el resultado fue el punto culminante de un proceso que comenzó hace ocho años, cuando una niña de cuatro años dio sus primeros pasos sobre el tapiz.

Bulgaria uno de los países con mayor tradición en Gimnasia Rítmica a nivel mundial, una nación que ha formado a algunas de las gimnastas más reconocidas en la historia de los Juegos Olímpicos y los campeonatos del mundo.
"Primero por la experiencia de cruzar todo el mundo para ir a un espacio, que es la cuna de la Gimnasia, porque Bulgaria tiene esta tradición de gimnastas convencionales que nos ha dado al mundo a través de mundiales y olimpiadas".

El camino de Zoé López Vidaña hasta la cima ha estado lleno de obstáculos, dudas, días difíciles y momentos en que la constancia fue el único combustible disponible.
Ella lleva entrenando "ocho años, Zoé está desde los cuatro años en Gimnasia Rítmica en Club de Oro, desde ahí en todas las etapas, desde que no quería, desde que se salía, desde que no hacía caso".
El logro de Zoé llega en un momento en que el deporte inclusivo en México busca mayor visibilidad, recursos y reconocimiento institucional.
Historias como la suya son las que demuestran que los atletas con síndrome de Down pueden competir al más alto nivel internacional cuando se les brindan las condiciones para hacerlo.
Cruzar el mundo para llegar a Bulgaria, enfrentarse a competidoras de distintos países, adaptarse a un entorno desconocido y aun así rendir al máximo requiere de una fortaleza que va más allá de la técnica.
Requiere carácter, apoyo familiar, guía profesional y, sobre todo, la convicción de que el esfuerzo sostenido tiene recompensa.
En la conferencia de prensa estuvo acompañada de la directora de la institución a la que asiste, Claudia Torres; y su profesor Jorge Ortiz.