La piedra con la que se construyó Veracruz nació bajo el mar

Imagen La piedra con la que se construyó Veracruz nació bajo el mar

Por: José de Aquino
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El secreto marino que construyó Veracruz: La piedra múcara

Este es el origen coralino de los muros del Baluarte de Santiago y las construcciones históricas del puerto

Las piedras que sostienen el Baluarte de Santiago, los viejos muros que alguna vez protegieron al puerto y algunas casas del primer cuadro de la ciudad no son piedras ordinarias.

Son el resultado de un proceso natural lento, silencioso y asombroso que ocurrió bajo el mar durante siglos, incluso milenios, se llama piedra múcara, y su origen está en los corales, comentó Víctor Hugo Rojas Ramírez, docente del Instituto Tecnológico de Boca del Río (ITBoca).

Un organismo gelatinoso que construye estructuras de piedras

Rojas Ramírez, explicó cómo se forma este material que tanto marcó la arquitectura colonial veracruzana. Todo comienza con un organismo marino diminuto y casi invisible.

"El coral es un pólipo transparente y gelatinoso, entonces, ese coral secreta carbonato de calcio, al secretar carbonato de calcio es lo que nosotros o tú conoces como piedra muca, eso es lo que genera el coral, esa es la generación del coral".

En otras palabras, cada bloque de piedra múcara que hoy podemos ver en las construcciones históricas de Veracruz fue, en su momento, parte de un arrecife vivo, un organismo que respiraba, crecía y habitaba las aguas del Golfo de México.

Una roca porosa que se convierte en ecosistema

Una de las características más llamativas de la piedra múcara es su estructura porosa.

Esa porosidad no es un defecto: es precisamente lo que la hacía atractiva para otros organismos marinos.

Rojas Ramírez señaló que si se construyera una estructura artificial con el mismo pH y la misma textura porosa del carbonato de calcio, otros seres vivos comenzarían a colonizarla de manera natural.

Algas, esponjas y distintos organismos marinos encontrarían en esa superficie un lugar ideal para establecerse, sin embargo, el proceso no es inmediato ni sencillo.

"Se hace un pequeño ecosistema, que claro que no va a pasar ni en un día, ni en dos, ni en un año, tiene que pasar varios años porque es lo que les decía la sucesión ecológica".

La sucesión ecológica es justamente ese proceso gradual mediante el cual una comunidad de seres vivos se establece, evoluciona con el tiempo.

Para que un ecosistema marino verdadero se consolide alrededor de una estructura, hacen falta varios años de paciencia natural.

Cientos o miles de años para un solo bloque

Para que se forme un pequeño ecosistema marino se necesitan varios años, pero para que el coral genere bloques del tamaño que se utilizaron en las construcciones del Veracruz amurallado el tiempo se mide en otra escala distinta: cientos o miles de años.

"Miles, cientos de años, sí, incluso hay formaciones de corales que crecen menos de un centímetro por año, entonces imagínate para que tú tengas una de 50 centímetros, cuántos años tiene que pasar".

Una formación de coral de apenas medio metro pudo haber tardado más de 500 años en alcanzar ese tamaño. 

No todos los corales crecen igual

El docente del ITBoca también aclaró que la velocidad de crecimiento no es uniforme entre todas las especies de coral.

Hay variedades que avanzan más lento y otras que lo hacen con mayor rapidez, aunque en términos generales el proceso se considera extremadamente pausado en comparación con otros fenómenos naturales.

Algunos factores que influyen en el ritmo de crecimiento del coral incluyen:

  • La especie de coral de la que se trate, ya que cada una tiene su propio metabolismo y ritmo de secreción de carbonato de calcio.
  • La temperatura del agua, pues los cambios bruscos o el calentamiento excesivo pueden afectar negativamente el desarrollo del arrecife.
  • La calidad y transparencia del agua, dado que la luz solar es fundamental para los organismos que conviven con el coral.
  • La disponibilidad de nutrientes en el entorno marino donde se desarrolla la colonia.

Lo que queda claro es que, independientemente de la especie, el crecimiento del coral es un proceso lento por naturaleza. Nada que se parezca a la velocidad con la que los seres humanos construimos o destruimos.

Un patrimonio que tomó milenios y que hoy podemos tocar

Lo que para muchos es simplemente una pared vieja o un muro colonial, en realidad es un fragmento de arrecife que vivió bajo el mar durante siglos, que albergó ecosistemas enteros y que luego fue extraído, tallado y colocado para defender a uno de los puertos más importantes de la historia de México.

El Baluarte de Santiago, declarado monumento histórico y una de las pocas estructuras defensivas que sobreviven de la era del Veracruz amurallado, es hoy mucho más que un atractivo turístico o una reliquia arquitectónica. 

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