Con apenas 12 años, Zoé López originaria de Orizaba y atleta mexicana con síndrome de Down se coronó campeona mundial de gimnasia rítmica. Su victoria llegó desde Bulgaria, donde compitió contra representantes de varios países y regresó a México con cinco medallas colgadas al cuello.
Zoé y sus papás, Claudia Carime Vidaña y José Antonio López, visitaron el estudio de XEU Noticias para compartir esta historia que inspira a cualquier familia veracruzana. Este triunfo es el fruto de años de trabajo constante, de una red de apoyo bien tejida y de una niña que simplemente no acepta límites.
En el campeonato mundial celebrado en Bulgaria, Zoé no llegó a completar el cuadro: lo dominó. Su cosecha fue de cinco preseas. Entre los metales más brillantes destacan el oro en cuerda y el oro en clavas, además de una plata en la modalidad de pelota y medallas en el ejercicio de All Around. Su actuación no pasó desapercibida ni siquiera para las familias de sus rivales, quienes desde las gradas reconocían en voz alta el nivel de la pequeña veracruzana.
"Estando ahí en las gradas, los mismos familiares de chicas que competían nos decían que era increíble el desempeño de Zoe”, dice José Antonio López, padre de Zoé.
En el All Around, Zoé le arrebató el primer lugar a la atleta local, algo que en competencias internacionales —donde el favoritismo del país anfitrión suele pesar— no es poca cosa.
La historia de Zoé con la gimnasia rítmica comenzó cuando tenía cuatro años, en el Club de Oro de Veracruz, que desde entonces ha sido su escuela. Hoy suma ocho años de entrenamiento. Su mamá, Claudia Carime Vidaña, explica que el acceso al deporte fue posible gracias a un convenio de colaboración entre el club y la Fundación Síndrome de Down, que le otorgó una beca al cien por ciento:
"Gracias a esa oportunidad se han abierto muchas puertas para ella, ya que la gimnasia rítmica es un deporte muy caro”, dice Claudia Carime Vidaña, madre de Zoé
El progreso en sus horas de entrenamiento habla por sí solo. Cuando entró al mundo competitivo, hace tres años, entrenaba apenas tres horas a la semana. Poco a poco fue aumentando la carga hasta llegar a una hora diaria. Hoy, Zoé dedica entre tres y cuatro horas al día a su deporte, con una disciplina que muchos atletas adultos envidiarían.
Para el mundial en Bulgaria, la familia recibió apoyo del Ayuntamiento de Veracruz y del INDE Veracruz (Instituto de Deporte). Aunque Claudia reconoce que los gastos fueron considerables, destaca que todo sumó y que Zoé actualmente cuenta con una beca mensual del INDE.
Algo que sus padres subrayan con fuerza es que Zoe nunca ha sido tratada de manera diferente en el gimnasio. Nada de condescendencia, nada de "pobrecita, déjenla así". Desde el primer día, la exigencia fue la misma que para cualquier otra niña:
"Ella siempre ha estado incluida. Ella nunca la han tratado de manera especial. Hace el calentamiento como todas, hace sus rutinas como todas, se les exige como a todas”. Dice Claudia Carime Vidaña, madre de Zoé.
Ese modelo de inclusión real —no de fachada— es, según su mamá, lo que explica que hoy Zoé sea reconocida incluso en Europa como una competidora de peso. A nivel nacional, Zoé es la única atleta con síndrome de Down que compite junto a gimnastas regulares, y da pelea de verdad.
Durante la entrevista, tanto Claudia como José Antonio se dirigieron directamente a otras familias que puedan estar viviendo una situación similar. El mensaje de la mamá fue claro y desde las entrañas:
"Yo le invito a los padres a que abran mente, abran corazón y confíen cuando se trata de espacios que realmente vale la pena, para que puedan soltar a sus hijos e involucrarlos en el mundo deportivo."
El papá, por su parte, habló de la importancia de construir una red de apoyo. Él y Claudia recuerdan que cuando nació Zoé —con 11 días de vida ya estaba en terapia— prácticamente no sabían nada sobre el síndrome de Down. Fue el hermano de José Antonio, el doctor Mauricio Martín López Chávez, traumatólogo radicado en Orizaba, quien los orientó y los llevó a conocer la Fundación Carol en Córdoba, Veracruz. Ahí vieron a niños con síndrome de Down correr y saltar, y todo cambió.
"Que no se les cierre el mundo. Busquen una red de apoyo y eso puede ser fundamental para hacer crecer a los niños."
José Antonio López, padre de Zoe
Lo que viene para Zoe: estatal, copa nacional y el Panamericano
El campeonato mundial no es el punto final, sino el punto de partida de lo que promete ser una carrera larga. En el calendario inmediato de Zoe López figuran:
Un campeonato estatal próximo, parte de su proceso de ranqueo a nivel nacional.
Una copa nacional en octubre, que se realizará precisamente en Veracruz, con lo que la pequeña competirá ante su propia afición.
Para el año que viene, la familia ya tiene en mente el Panamericano para atletas con síndrome de Down, con el respaldo del Club de Oro y su cuerpo de entrenadores.